sábado, 28 de marzo de 2015

Epitafio XV

DE UN EPICÚREO

Cuando vivía no la conocía,
pues ella nunca estaba.
Pero tampoco ahora sé de ella.
No conozco la muerte.

martes, 24 de marzo de 2015

El martillito

Los dogmáticos son como el martillo, ni se cansan ni se rompen ni se gastan: incorruptibles, cansinos, inagotables, ciegamente brutos; su gran arma, en tiempos de paz relativa, es el aburrimiento, ganan por incomparecencia de la sensatez, que se ha ido a dormir de tanto hastío —o de asco.

sábado, 21 de marzo de 2015

Transversalidad

A río revuelto —a vueltas con la religión— ganancia de pescadores, siempre con la caña preparada, agazapados, infaliblemente previsibles.

¿Dónde se preservaron de la destrucción las obras paganas de la Antigüedad? ¿En nombre de qué religión mató el comunismo a 100 millones de personas? ¿Fue en nombre de la religión el genocidio de la Vendée (cerca de 120.000 exterminados)? ¿Qué dogmas produjeron las botas de genuina piel de vandeano?

El fanatismo, el crimen, la crueldad hacia los débiles e indefensos, son sin duda transversales, como ahora se dice. Pero hay algunos que, aun sin quererlo, se empeñan una y otra vez en jugar ese lamentable partido que tienen ganado por goleada, pese a la presente carnicería a destajo del neocalifato: unos siguen siendo más transversales que otros.

Si alguien duda de que el fanatismo ateo lleva en su triste haber más muertos que el religioso, y en mucho menos tiempo, debería asomarse un poco a la Historia. Pero no están dispuestos a que la realidad les estropee la verdad.

lunes, 16 de marzo de 2015

Epitafio XIV

DE UN YIHADISTA, DEGOLLADOR DE INOCENTES

Aunque ya he muerto, mi dedo aún hacia el cielo señala:
     sigue en lo alto Alá, yo en lo profundo me abraso.

sábado, 14 de marzo de 2015

Miren bien

Quien tenga ojos para ver, que vea.

Gracias a Gavrí Akhenazi, por reunir en cuatro minutos la prueba suficiente de lo que muchos ni conocen ni se permiten a sí mismos conocer.

lunes, 9 de marzo de 2015

El silencioso escándalo

Que la destrucción bárbara y criminal de unas antiquísimas obras de arte por una panda de asesinos fanatizados mueva a la indignación es normal. Que la destrucción bárbara y criminal de miles de vidas humanas por la misma panda de asesinos fanatizados no mueva a nada es la silenciosa, palmaria y escandalosa demostración de la basurienta y decadente moral de nuestra sociedad.

martes, 3 de marzo de 2015