sábado, 13 de diciembre de 2014

Epitafio XII

Ni me encuentro ni me esperen.
No estoy enterrado aquí.
Sencillamente, me fui
adonde van los que mueren.
¡Adiós a los que me quieren!
Mas no me vengan con llanto,
que tampoco es para tanto
ni se debe exagerar:
sólo mudo de lugar
y mudo de mundo sólo;
es cambiar polo por polo
—sin duda, por mejorar.

10 comentarios:

  1. Querido Antonio, yo escribí durante una época mil décimas, pero nunca un epitafio tan hermoso y profundo como este que leo, además, el día que tengo noticia por la prensa de la muerte de Rafael de Cózar. Un diez es poco para calificar tu epitafio. Merece un doce. Me consuela, por demás, pensar que la muerte sea sólo mudanza de lugar. Te dejo aquí mi admiración por tus versos y mi tristeza por la muerte de Rafael.

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    1. Por una vez, querido Enrique, no te doy la razón, y eso se demuestra de sobra con una o dos de esas mil décimas tuyas que pondré aquí en la próxima entrada. Eso sí, te agradezco de corazón tus palabras.

      Ya que lo mencionas, valga este epitafio de homenaje improvisado a Rafael de Cózar, fallecido en tristes y absurdas circunstancias, persona a quien no conocí, pero de la cual tengo excelentes referencias por parte de aquellos que sí lo trataron. Descanse en paz.

      Un abrazo, amigo.

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  2. Una muy bella μετάστασις. Enhorabuena. Digno alivio de la tristeza que mencionáis.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Fernando. Y he aquí que das en el clavo con una palabra a la que además vengo dando vueltas hace tiempo. Un abrazo.

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  3. Gracias por este epitafio. Ojalá pueda decir algo yo similar cuando me esté muriendo.

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  4. Joder, me has quitado un peso de encima. Había olvidado las flores.
    Abrazos, siempre

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  5. Don Antonio: le deseo de todo corazón lo mejor en este año 2015 que recién acaba de nacer; y para mí, egoístamente, pido que siga usted manteniendo este magnífico (e inusual) espacio en Internet, donde la exquisitez y la sensibilidad se hermanan, a fin de poder continuar deleitándome con su lectura.

    Muchas gracias por su labor realizada. Reciba un fortísimo abrazo desde Cataluña, amigo mío.

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  6. Hola Antonio, tienes esa facilidad para que tus poemas puedan ser cantados. Me recordaste la canción de Serrat "vaganbudear". Muy bueno tu epitafio XII.

    Que alegría me da leer en tu blog a Enrique Barrero. Tuve la oportunidad de conocer a Rafael de Cózar, no tantos como otros; pero voy a atreverme a decir que Rafael se daba de manera humilde y llana a las personas.
    Cuando me enteré de la manera que tuvo de morir, se vino a mi meroria aquella frase tan maravillosa de la película _La leyenda jamás contada_: ¿Qué clase de hombre se arrastra hacia su tumba en busca de esperanza?

    _ Un hombre desesperado.


    Una amiga.



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  7. Respondo a los tres últimos comentarios pidiendo mil perdones por tan excesivo retraso:

    Amando: Je,je. No te preocupes. Como aún se dice a menudo, estás cumplido. Un abrazo.

    Don Josep LLuís: De corazón, gracias por tan grata felicitación. Lo mismo deseo para Vd. Las gracias se las doy yo por ese blog suyo (Catalibanes) absolutamente inimitable y excelentemente escrito con el que tenemos la suerte de contar, y que me honro de tener enlazado en el mío. Mucho ánimo para ello y mis mejores deseos, de verdad, para este 2015. Un abrazo.

    Amiga Lourdes: Siempre es un placer verte aparecer por aquí. Gracias por tus palabras. Sé lo bien que Rafael de Cózar se portó contigo, algo no usual en un mundo (el poético, o, si se quiere, el artístico en general) tradicionalmente apestado de vedetismo e impostada sofisticación. De Enrique, qué puedo decirte, que también me honra con sus visitas. Un abrazo.

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