viernes, 20 de junio de 2014

Greguería sofismática

Los libros suelen durar muchos años más que las personas, luego si estuviésemos hechos de papel seríamos mucho más longevos.

domingo, 15 de junio de 2014

La mamá Estado

¡Cuántos jóvenes y no tan jóvenes hace ya mucho que han superado aquello tan antiguo del papá Estado, el cual se ha transformado por fin en la mamá Estado! Se trata de que proporcione una asistencia perpetua como de chacha servil, una asistencia que no precisa de ser opulenta, a cambio de que sea rápida, cómoda y sin esfuerzo y, sobre todo, gratis total; que cubra automáticamente todos los aspectos de la vida. Exactamente como la de aquella que a muchos les lava la ropa que ellos hubieron previamente distribuido al azar por el suelo de su habitación, la que les pasa bajo cuerda el dinerito para el móvil que el papá no da, y la que les arrima el bocadillo al sofá mientras, repanchigados a todo lo largo, ven el partido o juegan a alguna chominada digital; sí, también como aquélla a la que abroncan y llaman gilipollas cuando las zapatillas Nike (las auténticas del presente año, por supuesto) no estaban previsoramente lavadas para ahora mismo que resulta que las necesito. Sin embargo, lo peor de todo es cuando el padre (que, como la madre, se mata a trabajar para que a su hijo no le falte de nada) pasa a engrosar la lista del paro.

domingo, 8 de junio de 2014

Esto es un soneto

Estos qu'al impio turco, en cruda guerra,
     al moro, al anglo i al escoto airado,
     i vencen al tudesco y al dudado
     francés, i al belga en su cercada tierra,
i los estrechos, qu'el mar hondo encierra,
     sobran, passando por lugar vedado,
     con valor cual vio nunca el estrellado
     cielo, que tantas cosas mira i cierra,
bien muestran en la gloria de sus hechos
     que son tus hijos, ¡ô felice España!,
     onra d'el alto imperio d'Ocidente.
Alabe Roma los famosos pechos
     de los suyos, que nunca (y no me engaña
     el amor) fue a ésta igual su osada gente.


Fernando de Herrera, Versos, III, soneto LXXVI