jueves, 17 de abril de 2014

El cisne blanco

«An eala bhàn» («El cisne blanco») es una canción que el poeta escocés Dòmhnall Ruadh Chorùna compuso para su amada Mhagaidh durante la batalla del Somme. El poeta se halla aún en la tradición ancestral (y oral) que une verso y música, o, por mejor decir, en la auténtica tradición lírica, donde la palabra es música, es canto. Aherrojado en inmundas y ateridas trincheras, durante el clamor de la tremenda matanza y a merced de las todopoderosas, inexorables fuerzas del Destino, el cantor se dirige acaso por última vez a su amor, dejando constancia de su tremenda nostalgia, incertidumbre y desolación, aunque a veces deje entrever brevemente un rayo de esperanza. Es éste uno de esos poemas donde todo lo humano parece hacerse presente: la guerra, la muerte, el sufrimiento, la añoranza, la tierra natal, el amor, la separación, la meditación sobre lo efímero del hombre, la virtud, la esperanza y la desesperanza; es conmovedora la ternura y la elegancia con la que el poeta da las buenas noches a su amada, y le desea salud y un feliz día tras un apacible sueño. Creo que a lo sublime sólo podemos acercarnos con lo sublime; las palabras que no lo son, sólo dan vueltas en torno: conviene entonces darle voz ya al poeta, en la no menos sublime de la maravillosa Julie Fowlis, y que el resto sea silencio, como debe ser.

2 comentarios:

  1. Siempre he pensado que aunque no hay nada memorable en la muerte, sí lo hay en los momentos previos (en algunos casos, claro). Esto me lo confirma. Gracias por compartirlo.

    Un abrazo.

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    1. No voy a revelar cómo continuaba la historia porque mejor que quede así, como en el romancero, en un punto álgido de un final que no es final.

      Las gracias te las doy yo a ti, Fernando. Un abrazo.

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