martes, 7 de enero de 2014

Otra versión del Salmo XXIII

Jehová mi pastor es, nada me falta.
En sitios me pondrá de fértil pasto,
conduciráme a deliciosas aguas.
Reduce la alma mía
a la de la justicia recta vía,
por su bendito nombre.
Aunque ande por el valle
que la muerte le asombre,
no temeré el castigo
estando Tú conmigo,
que tu vara y cayado
así me han conortado.
La mesa me amparaste
en presencia de mis perseguidores,
con suaves olores
mi cabeza bañaste,
y mi copa llenaste.
Tanto bien, tanta gracia
acompañen los días
que durare mi vida,
y de Jehová en la casa refulgente
descansaré después perpetuamente.

Bernardino de Rebolledo, Selva sagrada, XXIII (1657)

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