domingo, 26 de enero de 2014

sábado, 25 de enero de 2014

Un soneto de Herrera y Reissig

LA SIESTA

No late más que un único reloj: el campanario,
Que cuenta los dichosos hastíos de la aldea,
El cual, al sol de Enero, agriamente chispea,
Con su aspecto remoto de viejo refractario...

A la puerta, sentado, se duerme el boticario...
En la plaza yacente la gallina cloquea
Y un tronco de ojaranzo arde en la chimenea,
Junto a la cual el cura medita su breviario.

Todo es paz en la casa. Un cielo sin rigores
Bendice las faenas, reparte los sudores...
Madres, hermanas, tías, cantan lavando en rueda

Las ropas que el Domingo sufren los campesinos...
Y el asno vagabundo que ha entrado en la vereda
Huye, soltando coces, de los perros vecinos.


Julio Herrera y Reissig, Los peregrinos de piedra (1909)

viernes, 24 de enero de 2014

jueves, 23 de enero de 2014

miércoles, 22 de enero de 2014

Epitafio XI

DE UN IMPUNTUAL EMPEDERNIDO

Mi vida fue una lucha contra el Tiempo.
Aquí, por una vez, sí llegué a tiempo.

martes, 21 de enero de 2014

Un poema de José María Álvarez

BECQUERIANA
Póetica de urgencia

«¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.»                  
BÉCQUER

«Al igual que todas las mujeres tímidas,
había estudiado el carácter de su señor.»
BALZAC 

«Digo muy más del omne que de toda creatura:
todos a un tienpo çierto se juntan con natura;    
el omne, de mal seso, todo tienpo sin mesura,     
cada que puede quiere fazer esta locura.»            
    ARCIPRESTE DE HITA 

«Aun cuando la señora Rênal no pensara nunca en
las teorías del amor, sabía que la diferencia de edad es,
después de la de fortuna, uno de los mayores motivos
de burla en provincias, cada vez que se habla de amor.»
STENDHAL

«Capullo epitalámico, preguntas              
y no sé qué responderte. Lo que esperas, 
lo que sí y no deseas, inconclusa,              
es la flor del no ser.»                                  
GERARDO DIEGO

¿Poesía? –interrogaste
picarona-
mente pasándote la lengua
por tus turgentes labios y entornando,
maliciosa,
tus ojos de pupila azul
de gata en celo–
                                  ¿Y tú
me lo preguntas,
precisamente ahora?
                                            –Respondí
metiendo ya la mano por tus bragas
de seda demencial–
                                          ¿Precisamente tú?
¿Y tú me lo preguntas
a mí?
             ¿Poesía?
                                ¡Tururú!


José María Álvarez, Museo de cera (2002)

lunes, 20 de enero de 2014

miércoles, 15 de enero de 2014

Soneto de trece

GARCILASO Y LA LOGSE

Un rato se levanta el pensamiento
     mas cansado d'haberse levantado
     torna a caer, Faetón refulminado,
     pagando caro el raro atrevimiento.
¿Quién le mandó aspirar al alto asiento
     del raciocinio humano y noble estado?
     ¿No ve que en el Sistema reformado
     no aprovechan ideas un pimiento?
Privan gandules horros de trabajo,
     de concetos celebros más que enjutos
     que toda ciencia mandan al carajo...
Mima la LOGSE sus inanes frutos:
     brutos nacieron, moriránse brutos.

_______________
Nota 1: Los tres primeros versos participan del soneto VII de Garcilaso, que empieza «Un rato se levanta mi esperanza».
Nota 2: En el poema no se nombra a la LOGSE por error: todas las leyes que han venido tras ella (incluida la reciente LOMCE) no han sido sino avatares de la misma, la única, la pertinaz, aquella cuyos perniciosos principios se muestran siempre intocados por el Poder.

sábado, 11 de enero de 2014

Dan ganas de ir

De una guía de conversación de griego moderno, donde además se dan consejos muy útiles para el turista que visita Grecia. A quien pretenda hacer senderismo (él allá) le avisa:

«Si piensa viajar fuera de la temporada alta de verano, debe llevarse sin falta una brújula, porque muy a menudo aparece de la nada una niebla tan intensa que no se puede ver ni la mano delante de la cara. Lleve siempre zapatos cerrados, también en invierno (peligro de serpientes). Si hace una pausa para tomar un baño en alguna playa desconocida, revise sus zapatos antes de volver a ponérselos, porque a los escorpiones les gusta meterse en ellos. [...] Tenga cuidado si se cruza con rebaños de ovejas y cabras sin pastor: los perros pastores griegos, que son pequeños, pero muy agresivos, no conocen perdón. Si ve que se le acerca uno, no salga corriendo, sino intente alejarse despacio del rebaño.»

Griego. Guía de conversación y diccionario,
Ed. Pons, 2006, pág. 153-154

martes, 7 de enero de 2014

Otra versión del Salmo XXIII

Jehová mi pastor es, nada me falta.
En sitios me pondrá de fértil pasto,
conduciráme a deliciosas aguas.
Reduce la alma mía
a la de la justicia recta vía,
por su bendito nombre.
Aunque ande por el valle
que la muerte le asombre,
no temeré el castigo
estando Tú conmigo,
que tu vara y cayado
así me han conortado.
La mesa me amparaste
en presencia de mis perseguidores,
con suaves olores
mi cabeza bañaste,
y mi copa llenaste.
Tanto bien, tanta gracia
acompañen los días
que durare mi vida,
y de Jehová en la casa refulgente
descansaré después perpetuamente.

Bernardino de Rebolledo, Selva sagrada, XXIII (1657)

sábado, 4 de enero de 2014

Una versión del Petrarca

Versión un tanto libre, que no exactamente traducción: en aras de mantener la forma (y de paso, casi todas las rimas) gracias a la inmensa cercanía de las dos lenguas, recurro a la minutio (que así se llama) y a cierto margen que no suelo permitirme, para adaptar un soneto del Petrarca compuesto tras la muerte de Laura. Creo que así se transmite mejor el espíritu de esta pieza magistral, como cuál no de su autor. Lástima que en el proceso se hallan perdido adjetivos que hallan refugio en las a veces endiabladas sinalefas del toscano: la versión que ofrezco es más austera, cosa que tampoco (creo yo) deja de concordar con lo trágico del asunto. Por ello ofrezco la pieza original, con su mayor suntuosidad, en segundo lugar.


¡Cuánta envidia te tengo, avara tierra
     que abrazas a quien ver me está vedado,
     y el aire de su rostro me has hurtado,
     donde siempre la paz halló mi guerra!
¡Cuánta le tengo al cielo, que en sí encierra,
     y con tanto deseo ha atesorado,
     de su cuerpo el espíritu librado,
     cuando apenas a otros se descierra!
¡Cuánta envidia a las almas, que la suerte
     poseen de su santa compañía,
     la cual anhelé siempre con tal llama!
¡Cuánta a la despiadada y dura Muerte,
     que, en ella al extinguir la vida mía,
     en sus ojos se está, y no me reclama!


Quanta invidia io ti porto, avara terra,
     ch'abbracci quella cui veder m'è tolto,
     et mi contendi l'aria del bel volto,
     dove pace trovai d'ogni mia guerra!
Quanta ne porto al ciel, che chiude et serra
     et sí cupidamente à in sé raccolto
     lo spirto da le belle membra sciolto,
     et per altrui sí rado si diserra!
Quanta invidia a quell'anime che 'n sorte
     ànno or sua santa et dolce compagnia,
     la qual io cerchai sempre con tal brama!
Quant'a la dispietata et dura Morte,
     ch'avendo spento in lei la vita mia,
     stassi ne' suoi begli occhi, et non mi chiama!


Francesco Petrarca, Canzoniere, CCC

jueves, 2 de enero de 2014

Nulo

Los unos de enero tienen la atmósfera estancada y nula de los peores domingos.