sábado, 13 de diciembre de 2014

Epitafio XII

Ni me encuentro ni me esperen.
No estoy enterrado aquí.
Sencillamente, me fui
adonde van los que mueren.
¡Adiós a los que me quieren!
Mas no me vengan con llanto,
que tampoco es para tanto
ni se debe exagerar:
sólo mudo de lugar
y mudo de mundo sólo;
es cambiar polo por polo
—sin duda, por mejorar.

lunes, 1 de diciembre de 2014

domingo, 30 de noviembre de 2014

domingo, 23 de noviembre de 2014

Quedan

Lo bueno de escribir las cosas es que quedan. Lo malo de escribir las cosas es que quedan.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Lecciones

El colmo de la desfachatez no es ver a un nazi dando lecciones de fraternidad universal, ni siquiera a un talibán dando lecciones de tolerancia religiosa, el colmo de la desfachatez, de la ridiculez, de la jeta, es ver a un comunista dando lecciones de cómo dar de comer al pueblo. Pero ahí siguen, redivivos, recién salidos del basurero de la Historia 25 años después (que es un decir, porque todo el rato estuvieron, aunque vestidos de lagarterana). Ahí vuelven con las mismas ganas de siempre de agarrar la vara de mando y la pistola. Si no fuera tan grave, sería el colmo de la risa. Dondequiera que haya triunfado, el comunismo ha llevado consigo la miseria, la tiranía, la mentira y la muerte. Por eso hay otro colmo, si cabe, aún peor: el de aquellos que por miles están dispuestos a votarlo para que gobierne sus vidas y les haga realidad su peculiar versión del cuento de la lechera. El colmo de la estupidez. Para partirse.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Anglomanía y felicidad

Ya no recuerdo de quién era aquella cita, difícilmente olvidable, que leí en mis lejanos tiempos de la universidad: «Sólo los matemáticos son felices». Tal vez siga siendo cierto, pero hoy día yo la cambiaría por ésta otra: «Sólo los anglómanos son felices». Beben y beben de una fuente de inagotable, insondable felicidad.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Tres poemas de Tomás R. Reyes

La piel mentida de los sueños rotos
se instala en el ramaje del deseo.
Esta noche gotean
las uvas del silencio estremecido
y rezuman los siglos su corteza mordida
de savias olvidadas.
El útero del sueño
ha parido otro verso innominado.

--------------------------------------------------

El beso impenetrable de la nada
acampa aquí a mi lado,
junto a las aguas quietas del instante
y su quietud certera
reservada a un silencio de desvíos.

Tus manos domestican las mareas
hechas piedra de siglos, acarician
el tacto de las olas, su delicado encaje
del color desvelado del hueso de los sueños.

Yo sobrevuelo tardes
con las alas de piedra de tus ojos.

--------------------------------------------------

En la noche secreta
tremolan los olvidos
como un lento rocío de desvelos.
¿Qué demencia titila en lo ignorado,
en los susurros huecos del abismo,
en tu mirada ávida de columnas perdidas,
en la música feble del tacto de tus párpados?

La llave de los tiempos
se guarda en el bolsillo de la sombra.
A espaldas de esta noche
—puerta desvencijada por los siglos—
el germen de mis versos se origina.
Es un gozne el olvido,
que se abre al esqueleto de la nada.

¿Qué conducto me lleva, me seduce,
al espejo ochavado de la mañana intacta?
¿Qué bisagra me habla?

Es un lío tremendo.



Tomás Ramírez Reyes, El huerto desechado,
Ediciones de la Ínsula de Sustolá (2010)

domingo, 9 de noviembre de 2014

San Nectario de Egina

Me encuentro anoche, ya de madrugada y buscando otras músicas, este himno bellísimo, Agní Parthene, compuesto por San Nectario de Egina. Al buscar más información, descubro que es un himno moderno, cuyo autor murió en 1920, precisamente el 9 de Noviembre, fecha además de su festividad. Las casualidades no existen.

Enlazo la versión de Petros Gaitanos, la versión en ruso de unos monjes del monasterio de Valaam, ambas extraordinarias, pero encarezco la absolutamente maravillosa de la serbia Divna Ljubojevic. Esto es lo que cantan ella y su coro:

Αγνή Παρθένε Δέσποινα
Άχραντε
Θεοτόκε
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
Παρθένε Μήτηρ Άνασσα
Πανένδροσε
τε πόκε
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Υψηλοτέρα
ουρανών
ακτίνων
λαμπροτέρα
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
Χαρά Παρθενικών Χορών
αγγέλων
υπερτέρα
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Εκλαμ
προτέρα ουρανών
φωτός
καθαρωτέρα
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
των ουρανίων στρατιών
πασών αγιωτέρα
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Μαρία
Αειπάρθενε
Κόσμου
παντός Κυρία
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
Άχραντε Νύμφη πάναγνε
Δέσ
ποινα Παναγία
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Μαρία
Νύμφη Άνασσα
χαράς
ημών αιτία
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
Κορή σεμνή Βασίλισσα
Μήτηρ
υπεραγία
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Τιμιώτερα
Χερουβείμ
υ
περενδοξοτέρα.
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
των ασωμάτων Σεραφείμ
των
θρόνων υπερτέρα
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Σε
ικετεύω Δέσποινα
Σε
νυν επικαλούμαι
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
Σε δυσωπώ,Παντάνασσα
Σην
χάριν εξαιτούμε
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Κορή
σεμνή και άσπιλε
Δεσ
ποίνα Παναγία
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
Θερμώς επικαλούμε Σε
Ναέ
ηγιασμένε
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Αντιλαβού
μου, ρύσαι με
α
πό τού πολεμίου
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
Και κλήρονομον δείξον με
ζωής
της αιωνίου
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

viernes, 7 de noviembre de 2014

La tetera orbital

Los grandes escépticos nunca se cansaron de ser irónicos. Nunca se cansaron de cansarnos. En realidad, los grandes escépticos eran tan dogmáticos como falsa su reputada moderación. Aquella su pretendida ironía solía deambular entre el sarcasmo y el golpe bajo, eso sí, en tono menor. Evidencia de ello son sus frutos: el supuestamente aséptico y tolerante Russell engendra a Dawkins, el talibán ateo y comecuras hambriento, nacido —lamentablemente para él— unas décadas tarde, al menos de momento. Ejemplo de esta presunta ironía es la conocida parábola russeliana de la tetera orbital, la cual viene a decir que la idea de que Dios existe es tan inverosímil como la de una tetera de porcelana que girase en torno al Sol describiendo una órbita elíptica allá por los espacios interplanetarios. La pretendida analogía no me parece condenable porque afirme que la idea de Dios es tan infalsable como la de la tetera orbital: es condenable porque encierra la falacia de igualar gratuitamente la probabilidad de que exista esa tetera de sideral porcelana con la probabilidad de que exista Dios. Porque ¿de qué calculo de probabilidades la infiere? ¿Se exhibe alguna prueba? Alguien tan metódico, racional y ultralógico como Bertrand Russell debería ilustrarnos y explicar de qué procedimiento matemático, de qué cálculo extrae esa estimación probabilística. ¿A ojo de buen cubero? ¿A medida de sus prejuicios? ¿La extrae del mismo sitio que aquella otra conclusión suya, cuando afirmó que la solución para la amenaza de Hitler era no la guerra, sino invitar a los nazis a hacer turismo en el Reino Unido? Decididamente, la rigurosidad de los razonamientos russelianos nos autorizan a hacer esta analogía, no menos rigurosa que la de su tetera: «La probabilidad de que los SS se olvidasen de matar judíos después de hacer de turistas por Picadilly es inversamente proporcional a la probabilidad de que Dios exista.»

Yo soy nazareno

No es de extrañar que no lo hayan ni visto ni oído en los medios de comunicación de masas, porque la suerte de los cristianos les importa un pimiento a los presuntos y a menudo coléricos y urgentes adalides de los Derechos Humanos, ya que los derechos suelen ser derechos siempre que sean los de otros humanos. Los fanáticos asesinos del neo Califato cortan las cabezas a los niños cristianos y las exhiben pinchadas en palos, violan a las mujeres y las asesinan o venden como esclavas, a los hombres los cuelgan o los crucifican. Llevan en esa tierra de la antiquísima y bíblica Nínive dos mil años, contra viento y marea de discriminaciones, persecuciones y asesinatos por parte del Islam imperante, que siempre ha sido una religión de poder; son además descendientes directos de los antiguos caldeos, babilonios, asirios. Pero los terroristas del Estado Islámico están haciendo lo posible por que les llegue la hora de optar entre el genocidio o el definitivo abandono de su tierra: el 95% ya han huido de ella. En Mosul, las casas de los cristianos son marcadas con la letra nun, inicial de nasârà (literalmente «nazarenos»), para indicar que ya son propiedad del Estado Islámico. Esa letra, que unos verdugos genocidas pretenden que sea de la ignominia y la vergüenza, y antesala de una muerte segura, como las estrellas de David pintadas por los nazis en las casas de los judíos alemanes, se ha convertido en motivo de orgullo y de resistencia al Mal absoluto; muchos musulmanes, personas de buena voluntad, han secundado un gesto que crece y esperemos que siga creciendo: ostentar el símbolo de la letra nun, nazareno, cristiano, aunque uno no lo sea, en solidaridad con quienes tanto sufren injustamente y tan poco eco encuentran a su intolerable sufrimiento. Yo también soy nazareno.

viernes, 24 de octubre de 2014

Soneto de trece

EL POETA ABJURA DE LA VENERABLE Y
ANTIGUA FILOSOFÍA QUE SE CIFRA EN GASTAR
LA VIDA ENTERA EN APRENDER A MORIR

¿Aprender a morir? Vivir pretendo,
     porque tanto morir me tiene frito.
     Deserto de la armada en que milito
     ha tantos años. ¡Basta ya! Me tiendo
sobre el suelo sin más. En paz entiendo,
     en respirar sin miedo al infinito
     tráfago de tragedias. Necesito
     desnudarme de horrores. Mi alma vendo
por un trozo de tierra sin preguntas
     ni respuestas, por aire no viciado
     y un manojo de sol. Tres cosas. Juntas
recolman mi ambición. ¡Pluguiere al Hado!,
     que de tanto reinar estoy quemado.

viernes, 17 de octubre de 2014

jueves, 16 de octubre de 2014

miércoles, 15 de octubre de 2014

La belleza y la nada

Que aún se perciba, se experimente la belleza —y con tanta intensidad en ocasiones— en estos tiempos del nihilismo, aún nos da un poco de esperanza. La belleza, fiel heraldo resplandeciente del ser, parecía totalmente en retirada. Sin embargo, ¿será posible la salvación, después de todo?

domingo, 12 de octubre de 2014

España

Hoy hay que reclamar la indignación, y hacerlo a voz en grito, a boca llena. Es la indignación un odio súbito, que sólo se moviliza donde aún pervive algo de fibra moral, una mínima carnalidad del ideal que da en clamar por la justicia. Puede, empero, preguntarse: ¿Más odio aún? ¿Más aún en una sociedad saturada de mensajes venenosos, de recalcitrantes sectarismos, de victimismos furibundos e imposibles, de devolución de golpes por aquellos a quienes la vida nunca ha golpeado, de manos manchadas de sangre que brindan sin manchar las copas, de justicieros salvapatrias con coleta, que sí saben su doctrina, ávidos de echar mano a la mordaza —y a la pistola—? Obviamente no es ése. Obviamente no es ése el odio ni ésa la ira ni ésa la cólera, sino la que despierta al fin de tanta mansedumbre, de tanta ovinidad, de tanta consideración mal entendida. Y obviamente no es tampoco la que se echa en brazos del primer demagogo sin escrúpulos que promete el súbito cielo en la tierra. La indignación ha de ser contra todo, para que todo dé un vuelco. Ya no existen atajos. Ya el mal ha llegado demasiado lejos. Sólo un esfuerzo de titanes, unida a la suerte de Lázaro, podría salvarnos. Es ésta una nación empozoñada, enferma, decadente, parasitada por una oligarquía corrupta, inerme en lo intelectual y exangüe en lo moral. No se lo perdono. A ninguno de ellos. Les conocemos nombres y apellidos. No se lo perdonemos porque es inmoral perdonárselo: a los que lo hicieron y a los que dejaron hacer. No se nos olvide ni un sólo día de lo que nos quede de vida. A España la han matado. A España nos han matado. O casi. Pero de quedar algún atisbo de esperanza, no bastará el amor si no es junto a la más viva de las indignaciones para mantenernos aún despiertos. Sólo la cólera y el pundonor —y, pese a tanta rabia, una mente fría como el hielo— puede mantenernos vivos en la esperanza. Como el que ha recibido un golpe tremendo en la cabeza, nuestro sueño es la muerte. Empero, viendo y oyendo y leyendo a tantos melanomíticos neuronalmente inanes, a tantos sediciosos sectarios cuya vida está hecha de la sustancia de la mentira, a tantos hipócritas, a tantos cobardes, a tantos ceporros piji-prisaicos, y, para acabar con el cuadro, a tanto, a tantísimo listillo, ¿de verdad quiero que resucite?, ¿de verdad merecen que resucite?

viernes, 10 de octubre de 2014

Esto es prosa

«Volviendo de Alemania potente hacia España, lugar de pasiones omnímodas, he hecho el alto acostumbrado en Francia, la bien labrada. Y de Francia en París, un nudo de luz.  Y he tenido un momento de lealtad conmigo mismo, y me he preguntado: ¿qué iría yo a ver en medio de esta pródiga luminosidad? París es todo luz. ¿No es esto fatal? Porque yo quisiera ver algo, llevarme al hondón de España una poderosa intuición. Pero no habiendo sino luz en París, no hay nada que ver.

Yo camino, hace años, Europa, como en tiempos remotos mi antepasado Ibn Batuta, que salió de Andalucía con su bastón de viandante y fue por el mundo en busca de los santos de la tierra. Pero un malhadado destino me ha hecho nacer en sazón que Europa se halla horra de santos y llevo a la rastra por las rúas y las calzadas mi bisaco henchido de capacidad de adoración que no he conseguido gastar. En París tampoco hay santos, pour le moment. Al atravesar en un "taxi-auto" la gran ciudad, me ha parecido que atravesaba la mediocridad áurea de que hablaba Horacio.

París se ha convertido en una leyenda desteñida: bajo ella —¿quién lo duda?— prepara la sangre francesa nuevos fermentos, cuyas emanaciones volverán un día a operar sobre la costra del globo. Pero, entretanto, nosotros necesitamos afirmaciones ascendentes.

Y algo así he ido a encontrar —¿quién lo diría?— en casa de un español que habita en París seis meses del año. Este español es Zuloaga.»

José Ortega y Gasset,
principio del artículo «Una visita a Zuloaga»,
publicado en La prensa de Buenos Aires el 4 de febrero de 1912

miércoles, 8 de octubre de 2014

Todo es mentira

A ver, que esto es más antiguo que la tos: si todo es mentira, también es mentira que todo es mentira, y mentira que sea mentira el que todo sea mentira, y así hasta el infinito. Dicho de otro modo, es una frase autocontradictoria y que se autodestruye. A veces conviene también leer a Aristóteles (Metafísica IV, 8, 1012b, por ejemplo) y no sólo a Platón (que, por supuesto, tampoco dijo nunca semejante memez) para no decir chorradas y además repetirlas continuamente.

lunes, 6 de octubre de 2014

viernes, 3 de octubre de 2014

Los pro-muerte

Llamar a las cosas por su nombre es una nota de elemental decencia: para con uno mismo y para con los demás; con respecto a éstos constituye al menos una mínima cortesía. La veracidad es la salud del lenguaje. Quienes no la practican, quienes tergiversan, quienes retuercen torticeramente, incurren en un atentado no sólo de lesa lógica.

Leo en el blog de un ahora prestigiosillo cantomatinal una entrada en la que se refiere a «los mal llamados pro-vida». No hace falta explicar de qué va el caso. Vamos a ver, caballerete, si Vd. está de acuerdo con que a un nonato que sonríe, duerme, da pataditas, tiene uñas, se chupa el dedo y tiene sus extremidades y órganos ya formados, se le clave una aguja en el corazón para inyectarle una solución mortal, y con que, una vez muerto (después de una experiencia no precisamente agradable, pues la criatura, por supuesto, ya siente), se le trocee con una sierra como a un pollo para poder sacarlo en cómodos trocitos, ¿espera que sea a Vd. a quien llamen pro-vida? ¿Es que hemos perdido ya toda humanidad, toda sensatez, todo juicio, todo contacto moral con la realidad?

Evidentemente. Y ya es imposible pedir a estas alturas una elemental decencia, un elemental conocerse (y reconocerse) a sí mismos, a unos aburguesados enfermos de ideología narcisista y sectaria. Sí, aburguesados, en el mismo mal sentido en el que aplican a otros esa misma palabra: acomodados, autosatisfechos, superiores, aborregados, de límpidas conciencias. Séase pro-muerte —mal está— pero séase sincero, y no se nos time con trilerismos semánticos. ¿Es mucho pedirles que imiten a aquel descerebrado o desquiciado o simple amante de la sangre, que gritaba aquel horrendo «¡Viva la muerte!»? Al menos él no engañaba a nadie. Pero sí, definitivamente, es mucho pedirles valor y coherencia a quienes son tan miserables como para defender un crimen tan horrible contra una criatura absolutamente indefensa e inocente.

Y no me vengan con la sobada milonga estilo la muerte es vida y la vida es muerte; no me vengan con que eliminar el «problema» es vida para una mujer sometida a la tremenda, intolerable, inaudita desgracia de tener que responsabilizarse de un hijo, cuando ella misma puso los medios para tenerlo; menos aún me vengan con que la libertad de cada uno incluye el arbitrio de matar a los propios engendros, porque toda libertad absoluta, que no respeta al otro, degenera en la pura violencia, en este caso, en la más cobarde y vil especie de violencia. ¡Váyanse al infierno los pro-muerte y su pestilente aparato de moralina infumable!

¡Y que haya que aguantar sus pretendidos aires de superioridad y progresismo! No, los inmorales no nos han igualao, como decía el famoso tango, en el siglo XXI nos ha superao.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Tò kalón

¿Y qué es por fin la belleza? Al igual que el ser o el bien, es una de esas cosas que todos conocemos, que todos inmediatamente reconocemos, que todos incluso perseguimos, pero cuya definición satisfactoria parece poco menos que inasequible. Pero ¿es que es una cosa la belleza? ¿Son las cosas bellas la belleza, o bien la belleza es trascendente y proviene de un más allá ignoto? ¿O proviene de nosotros mismos? La belleza se nos escurre entre los dedos, aun así todos la seguimos persiguiendo, hasta con desesperación algunos; muchos seres humanos han gastado su vida en esa búsqueda. La puso Dios en el mundo para ser robada, nos recordó Ortega: la intenta robar el artista, la intenta disfrutar —robar a su modo— el que goza la obra de arte. Pero otras veces (las más afortunadas) es la belleza la que nos roba y arrebata hacia una de las mayores experiencias de la vida. Por otro lado, la belleza no está sólo —ni siquiera primero— en el arte... está en la naturaleza. ¿Está también en el alma? Y, después de todo, ¿para qué queremos la belleza? ¿La amamos tanto como se dice? ¿Merece tanto la pena? ¿Es usable como un sofá o un automóvil? ¿Se disfruta como un helado de fresa? El arte produce belleza, ¿la produce igual que se producen alcachofas o tijeras o detergente? Todo arte carece de utilidad, sentenció Wilde. ¿Preferiríamos una batidora a la Venus de Milo? La belleza, como el bien, parece estar en todas partes y en ninguna, incluso en las batidoras. Y, al igual que el bien, la buscamos aun sin darnos cuenta. ¿Qué valor tendría el mundo sin ella?

viernes, 20 de junio de 2014

Greguería sofismática

Los libros suelen durar muchos años más que las personas, luego si estuviésemos hechos de papel seríamos mucho más longevos.

domingo, 15 de junio de 2014

La mamá Estado

¡Cuántos jóvenes y no tan jóvenes hace ya mucho que han superado aquello tan antiguo del papá Estado, el cual se ha transformado por fin en la mamá Estado! Se trata de que proporcione una asistencia perpetua como de chacha servil, una asistencia que no precisa de ser opulenta, a cambio de que sea rápida, cómoda y sin esfuerzo y, sobre todo, gratis total; que cubra automáticamente todos los aspectos de la vida. Exactamente como la de aquella que a muchos les lava la ropa que ellos hubieron previamente distribuido al azar por el suelo de su habitación, la que les pasa bajo cuerda el dinerito para el móvil que el papá no da, y la que les arrima el bocadillo al sofá mientras, repanchigados a todo lo largo, ven el partido o juegan a alguna chominada digital; sí, también como aquélla a la que abroncan y llaman gilipollas cuando las zapatillas Nike (las auténticas del presente año, por supuesto) no estaban previsoramente lavadas para ahora mismo que resulta que las necesito. Sin embargo, lo peor de todo es cuando el padre (que, como la madre, se mata a trabajar para que a su hijo no le falte de nada) pasa a engrosar la lista del paro.

domingo, 8 de junio de 2014

Esto es un soneto

Estos qu'al impio turco, en cruda guerra,
     al moro, al anglo i al escoto airado,
     i vencen al tudesco y al dudado
     francés, i al belga en su cercada tierra,
i los estrechos, qu'el mar hondo encierra,
     sobran, passando por lugar vedado,
     con valor cual vio nunca el estrellado
     cielo, que tantas cosas mira i cierra,
bien muestran en la gloria de sus hechos
     que son tus hijos, ¡ô felice España!,
     onra d'el alto imperio d'Ocidente.
Alabe Roma los famosos pechos
     de los suyos, que nunca (y no me engaña
     el amor) fue a ésta igual su osada gente.


Fernando de Herrera, Versos, III, soneto LXXVI

sábado, 31 de mayo de 2014

Fenomenismo

Aunque a menudo se le atribuye, no es lo propio del empirista escéptico ese «sólo creo aquello que veo». Antes bien, en la óptica fenomenista, lo que veo es precisamente lo que no es objeto de creencia, sino de conocimiento: se cree en lo que no se ve, se sabe lo que se ve.

viernes, 30 de mayo de 2014

Dos eventos que no habría que perderse

Aunque me temo que yo sí lo haga. El primero se verifica mañana, día de San Fernando, en la bella localidad de Arcos de la Frontera: la presentación de la estupenda revista de poesía Piedra del Molino, la cual cumple 20 números y 10 años de existencia, y en la que un servidor publica un poemilla. Mis saludos a mis queridos amigos y excelentes poetas Enrique Barrero y Jesús Cotta, que estarán allí, Dios mediante, y, cómo no, mi agradecimiento al director de la revista, Jorge de Arco, poeta también excelente, por su amabilidad al contar conmigo para esta publicación. Si alguien se pasa a eso de las 20:30 por la Capilla de la Misericordia, que entre porque se hallará en muy buena compañía.

El segundo que menciono, y recomiendo, no es, en verdad, uno sólo, sino que va, por fortuna, a repetirse: concretamente en la Feria del Libro de Madrid, la presencia del singular poeta y escritor Manuel Lacarta, que firmará su nuevo libro Yo, Lope de Aguirre, rebelde hasta la muerte. Si mañana 30 de mayo, de 12:30 a 14, y aun de 19 a 21 horas, es demasiado pronto para hacer un hueco en la agenda, hay tres días más en el mes de junio: el 6 (de 19 a 21:30), el 14 (de 12:30 a 14:00 y de 19:00 a 21:00) y el 15 (de 19:00 a 21:30). Todo ello en la caseta nº 333 de Araña editorial. Si alguien tiene ocasión de acercarse por allí, que no dude en hacerlo.

domingo, 18 de mayo de 2014

Vida retirada y no —dos sonetos del Barroco

A UN HOMBRE QUE FUNDÓ UN CONVENTO DE MONJES EN UN DESIERTO, Y SE ENTRÓ CON ELLOS A ACABAR LA VIDA

Es cierto el fin del hombre, y es incierto.
     Mas no fue incierto en ti ni ejecutivo,
     pues antes de llegar su golpe activo,
     tú, empezando a morir, lo hiciste cierto.
Vivo, te fue sepulcro ese desierto;
     muerto, nuestra memoria te es archivo;
     no ha menester vivir para estar vivo
     quien no aguardó a morir para estar muerto.
La muerte edad mejor nos apercibe,
     que la vida es violencia desmentida
     que el llegar al acierto nos divierte.
Pues si, muriendo, lo mejor se vive,
     sólo empezó temprano a tener vida
     el que se supo anticipar la muerte.


Pedro de Quirós (c. 1600 - 1667)

CONTRA LA SOLEDAD

El hombre que del hombre se desvía,
     y los desiertos, Pármeno, apetece,
     o entre su misma flema se entorpece;
     o se embelesa en su melancolía;
si allá en tu solitaria fantasía
     menos veloz el tiempo te parece,
     repara bien si el ocio desvanece
     aquello inútil que le sobra al día.
Cuando en ese hacer nada te contemplo,
     temo si tu retiro es negligencia;
     porque nadie está bien sólo consigo;
que el bueno pierde el fruto del ejemplo,
     el sabio es avariento de la ciencia,
     y el malo es delincuente sin testigo.


Antonio de Solís y Rivadeneyra (1610 - 1686)

miércoles, 14 de mayo de 2014

Greguería

Todos acabaremos, tarde o temprano, en el cementerio: la losa más natural del mundo.

martes, 13 de mayo de 2014

Distancias

No hay distancia más larga,
ni más profundo abismo,
que el que va de ti mismo hasta ti mismo.

jueves, 8 de mayo de 2014

jueves, 1 de mayo de 2014

Gloria vicaria

Por más que comprensible y hasta cierto punto disculpable, no deja de ser curioso, a veces ridículo, que el traductor se crea en tantas ocasiones investido del mérito de aquel a quien traduce. Esa gloria vicaria (y ciertamente apócrifa mientras vaya más allá de los méritos técnicos o artísticos de la labor traductora) tiene envanecido, tontamente envanecido, a más de uno.

domingo, 27 de abril de 2014

viernes, 25 de abril de 2014

Preguntar no ofende

Si a este guarro que así esputa
de familia es que le viene,
¿yerra mucho el que sostiene
que también su madre esputa?

jueves, 24 de abril de 2014

Propiedad

Ese en apariencia noble y filantrópico dicho de Rousseau: «Los frutos son de todos y la tierra no es de nadie», inspirador de tantos nobles propósitos filantrópicos, es una infamia y un insulto al que trabaja, ya que lo iguala a él con el ladrón que le arrebata el fruto de su esfuerzo.

lunes, 21 de abril de 2014

Demasiado traqueteo

DE UNOS ANCIANOS QUE EN UN ASILO BAILABAN CON DESENFRENO UNA RUMBA EXCESIVA PARA SU EDAD

¿Quiénes son esos ancianos
que se ha de tragar la tierra
de aquí a nada? ¿A qué se emperra
la estirpe de los humanos
en estos bailes malsanos
a los ochenta? Ese tren
sin frenos (rudo vaivén)
marcha, después de esta rumba,
derechito a la ultratumba.
Requiescant in pace. Amén.

domingo, 20 de abril de 2014

El ombligo planetario

Una de las notas más radicalmente esenciales de la cultura angla es el solipsismo. Herencia tal vez de su origen insular, adopta éste la forma de un autismo feroz contra todo aquello que, no formando parte de sí, entiende como rival: a menudo mostrando una hostilidad acérrima y sin escrúpulos (pues no duda en recurrir a la tergiversación y a la mentira); las más de las veces, adoptando el más absoluto y efectivo de los silencios: lo que no es propio, sencillamente no es. Dicho de otro modo: una de las características fundamentales de lo anglo (y, por ende, de lo anglómano) es el ombliguismo. Pero, como la cultura angla ha tiempo que domina sobre todo el planeta, el ombligo ha adquirido también proporciones planetarias, totales. Lo que no está en él, queda condenado a los invisibles arrabales de la nada.

jueves, 17 de abril de 2014

El cisne blanco

«An eala bhàn» («El cisne blanco») es una canción que el poeta escocés Dòmhnall Ruadh Chorùna compuso para su amada Mhagaidh durante la batalla del Somme. El poeta se halla aún en la tradición ancestral (y oral) que une verso y música, o, por mejor decir, en la auténtica tradición lírica, donde la palabra es música, es canto. Aherrojado en inmundas y ateridas trincheras, durante el clamor de la tremenda matanza y a merced de las todopoderosas, inexorables fuerzas del Destino, el cantor se dirige acaso por última vez a su amor, dejando constancia de su tremenda nostalgia, incertidumbre y desolación, aunque a veces deje entrever brevemente un rayo de esperanza. Es éste uno de esos poemas donde todo lo humano parece hacerse presente: la guerra, la muerte, el sufrimiento, la añoranza, la tierra natal, el amor, la separación, la meditación sobre lo efímero del hombre, la virtud, la esperanza y la desesperanza; es conmovedora la ternura y la elegancia con la que el poeta da las buenas noches a su amada, y le desea salud y un feliz día tras un apacible sueño. Creo que a lo sublime sólo podemos acercarnos con lo sublime; las palabras que no lo son, sólo dan vueltas en torno: conviene entonces darle voz ya al poeta, en la no menos sublime de la maravillosa Julie Fowlis, y que el resto sea silencio, como debe ser.

miércoles, 16 de abril de 2014

Ojalá

Ahora que de casi todo hace ya 30 años, el azar me vuelve a traer a las manos aquellas Luces de Bohemia que tanto me gustaron en el difunto y añoradísimo Curso de Orientación Universitaria. Y me salta a la cara una serie tal de chorradas, que no por ridículas, que no por gratuitas, que no por pueriles, que no por candorosamente ignaras, me hacen ya ninguna gracia. ¡Asquito de melanomitia! Y, sobre todo, ¡qué atajo de pesados! Noventayochistas y demás compañeros mártires, todos ellos dejan huella, porque el tonto que toma el carril no lo abandona, y ése deja surco... Perla cultivada: «¡En España siempre reina Felipe II!»... Me sale del alma: ¡Ojalá!

lunes, 7 de abril de 2014

Greguería

Se ve que la golondrina, como ha estado tantos meses fuera, tiene muchas cosas atrasadas que contar: por eso habla atropelladamente.

domingo, 30 de marzo de 2014

jueves, 27 de marzo de 2014

Medios de transporte

Die Sturm spielt auf zum Tanze,
Er pfeift und saust und brüllt.
Heisa! wie springt das Schifflein!
Die Nacht ist lustig und wild.

Ein lebendes Wassergebirge
Bildet die tosende See.
Hier gähnt ein  schwarzer Abgrund,
Dort türmt es weiß in die Höh.

Ein Fluchen, Erbrechen und Beten
Schallt aus der Kajüte heraus;
Ich halte mich fest am Mastbaum,
Und wünsche: wär ich zu Haus.


La tormenta nos toca una danza,
sopla y silba y ruge.
¡Caramba! ¡Cómo brinca el barquito!
La noche es alegre y violenta.

Una viviente cordillera de agua
da forma a la bramante mar.
Aquí bosteza un negro abismo,
allá se empina blanca hacia lo alto.

Un maldecir, vomitar y rezar
se oye salir del camarote;
me aferro al mástil firmemente
deseando: «¡Ojalá estuviera en casa!»

Heinrich Heine, Buch der Lieder (1827)

domingo, 23 de marzo de 2014

sábado, 22 de marzo de 2014

Un poema de Heine

Die Rose, die Lilje, die Taube, die Sonne,
Die liebt ich einst alle in Liebeswonne.
Ich lieb sie nicht mehr, ich liebe alleine
Die Kleine, die Feine, die Reine, die Eine;
Sie selber, aller Liebe Bronne,
Ist Rose und Lilje und Taube und Sonne.

La rosa, el lirio, la paloma, el sol,
amé yo en otro tiempo en el gozo de amor.
Ahora ya no los amo, sólo amo
a la pequeña y fina, a la pura, a la única;
ella misma, fuente de todo amor,
es la rosa y el lirio, la paloma y el sol.

Heinrich Heine, Buch der Lieder, 1827

miércoles, 19 de marzo de 2014

Menos la luna y yo

Así, con este título vaga e involuntariamente lorquiano, se publicó hace poco el sorprendente, exultante, tierno, atípico, hondo, amoroso, delicado poemario último de Jesús Cotta Lobato. No sé si es más el libro entusiástico de un hombre feliz, o el libro feliz de un hombre entusiástico:

       LO QUE QUIERO

                      Yo lo que quiero es irme al campo, donde
       la lluvia huele aún a Adán y Eva,
       y remedar el trino de los pájaros
       y bregar con las lluvias y el espino,
       y en un horno de leña hacer el pan
       y al amor de la lumbre leer a Homero
       mientras la hierba crece por la noche;
       gozar a mi mujer en una cama
       de un roble tan robusto como un toro
       para engendrar princesas de altas piernas
       y príncipes de noble corazón
       que sepan dominar a los halcones.

Y es que en estos tiempos de atosigante, cansina apolineidad de cartón, los versos de Jesús son una ráfaga fresquísima, vivificante, un vendaval a veces, de energía dionisíaca. He aquí otra muestra indudable:

       LETANÍA DEL CORREDOR

                      Corre porque te dieron piernas para que corras,
       caballo galopado por la gracia de un niño,
       el cometa sin nombre que anuncia un nacimiento,
       corredor que a los griegos anuncia la victoria.
                      Corre contra la muerte remontando los ríos,
       sé la primera luz en llegar a la Tierra,
       tatuados en el pecho siete versos de Píndaro,
       arriba las estrellas y debajo las flores.
                      Corre contra los vientos, a favor de los árboles,
       entre los altos pechos de Ginebra en la hierba.
       Las violetas recojan tu sudor en sus cálices
       y con musgo y jilgueros te refresque la fuente.
                      Te hicieron para el salto, para el sol en la espalda.
       Tus gemelos nacieron para agotar gacelas.
       Vé a raptar a la novia, detén el meteorito,
       azota el negro potro que en las venas escondes.
                      Antílope de pórfido, semental de los príncipes,
       arcangélica flecha contra un pecho de escamas,
       pectorales mojados de rocío y de ninfas,
       femorales armados de cañones de sangre.
                      Porque eres un centauro con harenes de yeguas,
       porque eres el acero acolchado del hoplita,
       y en el atrio te aguardan con sus besos tus hijas.
       Dios te brille en los bíceps al alzarlas en brazos.

Más allá de referencias reconocibles y cercanas, a mí me recuerda inevitablemente a Lorca; pero no a un Lorca tópico y epidérmico, pues la analogía con el autor del Libro de poemas no es superficial sino sutil y profunda: es esa exuberancia (ya he dicho) dionisíaca y feliz, esa inconsciencia sabia, ese infantil candor inmarcesible, ese jugueteo angélico. También aquí, como en Lorca, el amor, el Amor  mejor así  lo llena todo; un amor por todo lo creado, una ternura por todo lo que vive y siente, o meramente vive, o meramente está. En ese Amor y por supuesto no deja de tener un lugar, sino muy preeminente, Eros:

       AMOR FLUVIAL

                      Tú eres el río que me ató con algas
       y me pobló de hierba y caracoles.
       Me cubres con tus pájaros raptores
       y fluyes, agua fresca, por mi espalda.
                      Bancos de peces, crestas rojigualdas,
       preceden tu llegada cada noche.
       Y convertido en músculos y soles
       me raptas hasta el fondo de tus aguas.
                      ¿De qué venero brota amor tan largo?
       ¿Qué roce de tu mano me ha investido
       de robles y de crines de centauro?
                      Tus rápidos me arrastran dirigidos
       por un ciclón de ejércitos fluviales,
       porque eres caudaloso y a raudales.

Pero Eros no excluye aquí, sino que antes bien descansa en, el amor familiar, hemisferio otro de su misma esfera. ¿Podría un padre dirigirse con más dulzura, con más honda y sencilla emoción a una hija?:

       NO TE OLVIDES LAS ESTRELLAS

              Alejandra de las nieves,
       de milflores y cometas,
       la del corazón en flor
       y manos en las estrellas,
       que nos naciste con alas
       de peregrina en la tierra;
       cuando la pena emborrone
       tus colores de acuarela,
       olvídalo todo, pero
       no te olvides las estrellas,
       Alejandra de mis ojos,
       que eres más alta que ellas,
       aunque parezcan tan grandes,
       aunque seas tan pequeña.

Pero que no haya equívocos: aquí el Amor no es un vacuo y bobalicón ejercicio de buenismo panteísta... El fondo trágico está, si bien más oculto que en el poeta granadino, o más superado, más dejado atrás: apuntando siempre a lo trascendente salvífico. Valga este ejemplo, seguramente ya celebrado por muchos:

       LA GOLONDRINA

                      Loco de amor perdido estaba Dios
       cuando se le ocurrió la golondrina.
                      Cómo tembló cuando la echó a volar.
       Y cómo vuela desde entonces. Mírala.
                      Mira la gracia remontar el vuelo,
       lanzarse al sol, pastorear la brisa,
       rasgar el vendaval con alas negras,
       el pecho rojo de quitar espinas.
                      Audacia favorita de los vientos,
       acrobacia nocturna en pleno día,
       golondrina de Dios, yo te celebro,
       porque eres la cometa de mi vida,
       llevaste al cielo el alma de mi padre,
       y un día llevarás también la mía.

Versos como éstos seguirán frescos cuando cientos de años hayan rodado sobre ellos. Seguirán pareciendo, pese a la energía, al vértigo a veces, que los anima, como recién escritos en una mañana serena y transparente, y es que sólo en la complementareidad, en la alianza alternativa de lo dionisíaco con lo apolíneo, como bien entendieron los griegos, llega a su plenitud el auténtico arte, que es la auténtica vida. De este modo, el libro de Jesús Cotta transita por diversos tonos, incluidos poemas meditativos e irónicos como este soneto, que según creo firmaría gustosísimo el sereno Borges:

       ADIVINANZA

                      Aunque vive en común como la abeja,
       busca la soledad como la araña.
       Su inteligencia entraña la patraña
       de que no es un mamífero y se queja
                      de ver venir su muerte. No se deja
       domesticar sino por vicios. Daña
       las fuentes que lo sacian y se engaña
       creyendo que con tino las maneja.
                      Los ángeles yacieron en el suelo
       un día con las bestias más risibles
       y así nació esta especie vana y rara.
                      Pero es la única que mira al cielo,
       da nombre a lo visible y lo invisible
       y puede aparearse cara a cara.

Lleno de maravillas como está, plagado de sorpresas, hay todavía mucho más en este libro singular de Jesús Cotta Lobato. Baste, no obstante, como muestra esta pequeña selección, y como reclamo (espero) para nuevos y de seguro agradecidos lectores: hay muchos versos que aún acechan, plenos de asombro, entre sus páginas.

Mi agradecimiento más profundo al autor por el presente de su poesía.