viernes, 15 de noviembre de 2013

Vindicación del marfil

¿Recluirse, acorazarse en la torre de marfil? ¿Ascender por ella hacia lo más alto, hasta la cercanía del sol y la luna y las estrellas? ¿Convivir sólo con aquellos semejantes de buena voluntad, con quienes aman lo divino que hay en lo humano? ¿No condescender a bajar de ella sino en lo estrictamente imprescindible? Por supuesto: la torre se alza entre la gigantesca inmundicia del erial infecto de la sociedad de hoy.

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