domingo, 3 de noviembre de 2013

Limpiar pescado

Así se titula el volumen donde un llamado poeta contemporáneo reúne sus producciones hasta la fecha. El exquisito título, tan refinada metáfora, connota hábilmente una labor de paciente selección y depuración, si bien un poco asquerosa, pero que, más allá de lo culinario, ingresa en una fría asepsia quirúrgica. El lector avisado comprende (y aprecia) al instante la dicha metáfora con sólo echarse a la cara la portada del libro del vigoroso poeta de la experiencia. A este conocido autor (muy bien relacionado, por supuesto, dentro del Régimen, y que continúa en activo aun después de este tour de force) pueden recomendársele, ahondando en la fructífera vena ya abierta por él, los siguientes títulos para uso futuro: Pelar patatas (o cebollas), Cepillarse los dientes, Reventarse un grano o, ya definitivamente, Dar del cuerpo.

4 comentarios:

  1. “El poeta trabaja, como el pescadero que limpia el pescado, contra el tiempo. Tiene en sus manos un material que es la promesa de un alimento y de una descomposición”. Son palabras del autor.
    ¿Qué es sino la poesía: pelar pescado, eliminar las escamas plateadas e iridiscentes, pelar patatas, quitar la monda y dejar bien limpios los dientes para morder.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. ¡Hombre, amigo Francesc, sin ir de exquisito (que no he ido nunca) se me ocurren unas cuantas metáforas más adecuadas! Aunque tal como lo cuentas suena nutritivo.

      El texto que citas ya lo conocía, e incluso coincido con su autor, al menos en esto: en que él ha sacado «alimento» de la poesía (sobre todo espiritual, claro) ya que trata con una materia al cabo putrefacta: no en vano todo ese mundillo de su pariente García Montero a la sombra del Poder y del Presupuesto huele bastante mal.

      Títulos con ganas de llamar la atención aparte, lo que cuenta siempre son los frutos, según los cuales se conoce algo; por ello, yo sigo recomendando vivamente el último título propuesto.

      Un saludo muy cordial.

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  2. Podredumbre, heces, mocos,semen y demás fluidos corporales... Si esa es la idea que tienen algunos de epatar en la actualidad poética, no solo es un triste intento sino que también está desfasado, al menos para aquellos que tenemos memoria. El recurso de la ordinariez en el arte como forma de llamar la atención tiene casi dos siglos de antigüedad, de hecho, ya en 1961 el proceso llegó a un punto digamos "insuperable" con cierta obra del artista italiano Piero Manzoni, que enlató sus propios excrementos y los etiquetó "Merda d'artista".

    Por otra parte, y ya en el terreno personal, ese alegórico desmantelamiento de un precioso pez plateado para sacar de él alimento es para mí comparable a pulverizar la Victoria de Samotracia para construir una encimera de cocina con la arena marmórea resultante. Qué desafortunada teoría.

    Un abrazo.

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    1. Pues sí que está desfasado eso de escandalizar a la antigua usanza: ya no se escandalizan ni los niños de primaria. Por cierto, la ambigüedad de la preposición (apocopada) «di» permite calificar el contenido del artístico recipiente al tiempo que al original depositor estético: «Merda d'artista» es «Artista di merda».

      Por último, vigoroso símil el de la Victoria de Samotracia convertida en encimera. No se me habría ocurrido.

      Un abrazo.

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