martes, 22 de octubre de 2013

Lluvia

Ya llueve, llueve por fin, y aquí en el Sur por fin ha comenzado el Otoño, y vuelan las hojas, ya a finales de Octubre, por primera vez; vuelan las hojas, disparadas por un viento furioso, por una lluvia furiosa, por una lluvia de todos los demonios. ¡Que se los lleve a todos, a todos, con la salud de su cólera transparente!: a los demonios de la podre y la carcoma, a los demonios de la parálisis, a los demonios del vacío y la luz estéril, a los demonios de la separación y el encono, a los demonios del sectarismo y la mentira, a los aún peores de la ceguera ante la verdad: ¡que aúllen asfixiados con el bufido del hierro candente sumergido en el agua! Llueve, llueve por fin: ¡oh viento, oh agua, oh fuego de la tormenta, que todo lo barra y lo purifique vuestro océano graneado, esparcido como simiente celeste sobre la árida faz reseca de la sedienta tierra!

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