sábado, 19 de octubre de 2013

Forma

No diré perfección formal, diré Gerardo Diego. No una perfección rotunda, pétrea, sino alada y aérea; de tan proteica transparencia, que se diría superficial; sin embargo, aunque su verso es cristalino, es de cristal humano, cercano. Prácticamente todo estilo y toda forma conocidas cumplen en él su cima; sin excluir innovaciones prosódicas que no quedan precisamente en meros experimentos. Tan maestro es de la métrica, el tono y la estructura compositiva, que su embelesadora facilidad puede ocultar el fondo, y parecer liviano o frívolo, sin serlo, como el toreo grácil y elegante, pero de salón. En cierto modo, ¿no es un gran triunfo de artífice?: lograr un arte tan soberbio, que llegue a eclipsar, a desmentir, todo lo que no sea artificio.

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