viernes, 10 de mayo de 2013

Cefalea

––Lo que te digo: ¡una tía insoportable! Se pasó las dos horas calla que te calla sin parar. No se detuvo ni a tomar aliento.
––Apuesto a que acabaste con dolor de cabeza.

2 comentarios:

  1. Definitivamente, ninguno de los dialogantes es nerudiano;)

    Un abrazo.

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    1. No, no les gustó cuando callaba... Y es que el silencio, en una sociedad tan saturada de ruido, debe acabar resultando estridente.

      Un abrazo.

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