viernes, 31 de mayo de 2013

Cimas

Se debe medir al poeta por sus cimas, no por sus valles. Jorge Manrique o San Juan de la Cruz, el Anónimo Sevillano o el mismo Bécquer, no necesitan más que unos cientos de versos para alcanzar lo máximo que puede alcanzarse en poesía. De ahí también que cientos de poemas prescindibles o directamente malos no arruinen la calidad de un poeta: de no ser así, una selección de los peores poemas –una anti-antología poética– bastaría para acabar con la altísima reputación de poetas abundantes como Jorge Guillén o Pablo Neruda.

domingo, 26 de mayo de 2013

Greguería

El agua estancada se vuelve verde por la esperanza de poder fluir algún día.

sábado, 25 de mayo de 2013

Bibliofobia logsera

Si Ómar arrasó la biblioteca alejandrina
    (con lógica implacable: si los libros dicen
lo mismo que el Corán, serán superfluos, y si niegan
    lo que Alá dicta, entonces hay que quemarlos),
sociatas, separatas y peperos, más sutiles,
    fabrican burros con ahorro de cerillas.
¿Cómo formar ignaras marionetas electoras?
    Que odien la lectura: se acabó el problema.

miércoles, 22 de mayo de 2013

martes, 21 de mayo de 2013

Greguería

Gran tormenta de truenos continuados: limpieza general de Dios y arrastre de muebles por el suelo del Cielo.

lunes, 20 de mayo de 2013

Una máxima de vida de Ahmed Hatif

«El día que naciste, todos sonreían y sólo tú llorabas. Vive de tal modo que, el día que mueras, todos lloren y sólo tú sonrías.»
 
 
Versión de la traducción de un dístico del poeta persa del siglo XIX Ahmed Hatif, hecha por Rafael Cansinos-Asséns en la «Introducción» a la Antología de poetas persas, Ediciones Lípari, 1991, pág. 47.

domingo, 19 de mayo de 2013

sábado, 18 de mayo de 2013

España o el síndrome de Casandra

A Príamo Casandra profetiza
el castigo del Cielo,
su verdad despreciada
en funesta ceniza
es Troya convertida,
ella en el templo con furor violada,
el rey en el altar ejecutado,
que no hay inmunidad para el pecado;
al griego capitán de los engaños
de su mujer advierte,
y, cuando persuadirle solicita
con fines igualmente desastrados,
Clitemnestra y Egisto les dan muerte:
¿de qué aprovecha prevenir los daños
si nadie los evita,
y los que quieren castigar los hados,
por permisión divina,
ellos mismos conspiran en su ruina?


Bernardino de Rebolledo, Selva militar y política,
en Obras completas, tomo II, Madrid, 1778, págs. 375-376

viernes, 17 de mayo de 2013

jueves, 16 de mayo de 2013

Tiempo

    TIME

    Unfathomable Sea! Whose waves are years,
        Ocean of Time, whose waters of deep woe
    Are brackish with the salt of human tears!
        Thou shoreless flood, which in thy ebb and flow
    Claspest the limits of mortality,
        And sick of prey, yet howling on for more,
Vomitest thy wrecks on its inhospitable shore;
    Treacherous in calm, and terrible in storm,
             Who shall put forth on thee,
             Unfathomable Sea?


    TIEMPO
 
    ¡Mar insondable!, cuyas olas son años,
        ¡Océano del Tiempo, cuyas aguas de profunda desdicha
    están salobres por la sal de humanas lágrimas!
        Tú, pleamar sin orillas, que en tu flujo y reflujo
    los límites abarcas de la mortalidad,
        y que, ahíta de presas, aunque aullando por más,
vomitas tus naufragios en su inhóspita orilla;
    traicionero en la calma, terrible en la tormenta,
             ¿quién te hará frente a ti,
             Mar insondable?
 
 
Percy Bysshe Shelley


viernes, 10 de mayo de 2013

Cefalea

––Lo que te digo: ¡una tía insoportable! Se pasó las dos horas calla que te calla sin parar. No se detuvo ni a tomar aliento.
––Apuesto a que acabaste con dolor de cabeza.

martes, 7 de mayo de 2013

Otra décima de Jorge Guillén

SINESTESIA CELESTE

La táctil estrella pía
–Mínima ave sideral–
Chispeante melodía
La feroz noche glacial.
Roto el huevo de la luna,
Saltó el pollito. ¡Oportuna,
Candorosa chispa en grito
Que hace al cielo más humano!:
Al alcance de la mano
Pese al espacio infinito.


Jorge Guillén, Cántico,
edición de Francisco J. Díaz de Castro,
Madrid, Anaya & Mario Muchnik, 1993, p. 246 

miércoles, 1 de mayo de 2013

En torno al clasicismo

«No es que los griegos sean nuestros clásicos: es que, en cierto modo, los griegos somos nosotros.»
 
«[...] ocuparse del pasado es, en tal caso, ocuparse del presente. El pasado no sobrevive en el presente bajo la forma de recuerdo, sino bajo la forma de realidad.»
 
«[...] nosotros somos nuestro pasado. Pero no en forma de pervivencia arcaica. Esta idea del siglo XIX lleva siempre a la nostalgia de los tiempos heroicos y a la idea del clasicismo, a las alturas que no envejecen, que son perennes y flotan fuera del tiempo. No puede ser. Somos el pasado, porque ya no somos realmente la realidad que fue el pasado en su hora. Somos el pasado, porque somos el conjunto de posibilidades de ser que nos otorgó al pasar de la realidad a la no realidad. Por esto, estudiar el presente es estudiar el pasado, no porque éste prolongue su existencia en aquél, sino porque el presente es el conjunto de posibilidades a que se redujo el pasado al desrealizarse. El clasicismo se nutre de la idea de la pervivencia real del pasado. Por esto es siempre arcaizante. No tiene sentido. Es menester ver en el pasado, en cierto modo, lo opuesto, lo que ya no es real, y, al dejar de serlo, nos fuerza a volver a ser nosotros mismos, con las posibilidades que nos otorgó. Los griegos no son nuestros clásicos, decía; más bien, somos nosotros los griegos. Es decir, Grecia constituye un elemento formal de las posibilidades de lo que somos hoy.»
 
 
Xavier Zubiri,
«El acontecer humano: Grecia y la pervivencia del pasado filosófico»,
en Naturaleza, Historia, Dios,
págs. 312, 316 y 331, respectivamente,
Editora Nacional, Madrid, octava edición, 1981