jueves, 4 de abril de 2013

Greguería

Ese avión reluciente, como un diminuto pececillo de plata, que cruza, lento y solitario, lo más alto del cielo azul.

2 comentarios:

  1. ¿Lleva, acaso, en su interior un confuso revoltijo -ordenado, eso sí, por filas y pasillos- de almas errantes tomando zumo? ¿Esas almas tienen alquilados unos ojos con presbicia que miran esa diminuta tierra parda? ¿He conseguido mi objetivo de que el comentario sea cuatro veces más largo que el texto original? Pues eso, un abrazo

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    1. No se me había ocurrido pensar que aquel diminuto chanquete metálico visto de lejos, más enjuto que un grano de arroz, llevase en su barriga zumo de naranja y zapatos y tarjetas de crédito y tabletas digitales, ¡ni siquiera que llevase personas! Cosas de la perspectiva y la lejanía.

      Gracias por el comentario y otro abrazo.

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