viernes, 12 de abril de 2013

Aventura intramarital

Ella había cambiado tanto en tan poco tiempo, que él cometía adulterio con su propia mujer.

4 comentarios:

  1. Los hay que no son sensibles a los cambios y confunden lo cambiado por novedad. Quiero decir que no se enteran de la realidad cambiante que tienen a su alrededor.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Sí, amigo Francesc, en este caso (y por una vez) el hombre es inocente.

      Salud y feliz aniversario.

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  2. Como él había cambiado al mismo ritmo, ella también era adultera. Se amaban como vértices de rombo, cuatro desconocidos.
    Un abrazo.

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    1. Al final podemos encontrarnos con aquello de que nuestra identidad es ilusoria e incesantemente cambiante. El río de Heráclito aplicado al bañista. Nadie es nadie y el yo es una ficción, como ya dijo Hume y claman desde hace siglos los budistas. Pero me temo que mi greguería es mucho más humilde: sólo es lo levemente chusco de que la esposa cambia (¡ojo!, no pensemos que necesariamente para mal) mientras el marido permanece constante.

      Un abrazo.

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