viernes, 1 de marzo de 2013

Un programa de vida

Uno de los poemas más celebrados de Marco Valerio Marcial es éste de su décimo libro de epigramas, dedicado a un amigo parcialmente homónimo, donde se dibuja con brevedad pero con magistral suficiencia todo un programa de vida. Si lo medimos horacianamente, cabría más en la aurea mediocritas («dorada medianía», no «mediocridad») que en el beatus ille. Imposible trasladar toda la concisión y la precisión del latín original, cuyos falecios he tratado de verter en versículos lo menos difusos posible y lo más ajustados también al sentido original. La expresión toga rara, que puede parecer extraña o incomprensible, se entiende con facilidad si se recuerda que ése era el atuendo formal de los romanos. Los versos últimos son imposibles de superar en concentración de sentido y en elegancia. Marcial es una de las mayores inteligencias poéticas de todos los tiempos, capaz de descollar pese a cultivar un género considerado menor, incluso ínfimo, sobre todo en su época. En mi opinión queda por encima de todos sus modelos griegos. Su agudeza y su acritud son proverbialmente demoledoras e hilarantes, yendo desde la invectiva feroz y malhablada a la letal y como distanciada ironía; pero en otras composiciones la distinción y delicadeza de sus versos es igualmente insuperable. Celtíbero consciente y orgulloso de su recio origen, puso al latín a su entero servicio. Nadie ha dominado mejor que él todos los recursos de su lengua.
 

Vitam quae faciant beatiorem,
iucundissime Martialis, haec sunt:
res nos parta labore, sed relicta;
non ingratus ager, focus perennis;
lis numquam, toga rara, mens quieta;
vires ingenuae, salubre corpus;
prudens simplicitas, pares amici;
conuictus facilis, sine arte mensa;
nox non ebria, sed soluta curis;
non tristis torus, et tamen pudicus;
somnus, qui faciat breues tenebras;
quod sis, esse uelis nihilque malis;
summum nec metuas diem nec optes.
 
Mart. Epig. X, 47


Las cosas que hacen una vida más feliz,
amabilísimo Marcial, son éstas:
unos bienes no adquiridos con trabajo, sino heredados;
un campo no ingrato, un fuego perenne;
un pleito nunca, la toga rara vez, la mente quieta;
unas fuerzas ingénitas, un cuerpo sano;
una prudente sencillez, unos amigos iguales;
un convite fácil, una mesa sin artificio;
una noche no ebria, mas libre de cuidados;
un lecho no triste y, sin embargo, púdico;
un sueño que haga breves las tinieblas;
querer ser lo que eres, y no querer nada más;
ni temer el postrer día ni desearlo.

Marcial, Epigramas, X, 47

6 comentarios:

  1. Querer ser lo que eres, y no querer nada más. ¿Algo de lo que se haya dicho, o escrito, después, puede resultar más hondo?
    Gracias.

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    1. Difícilmente, Amando. Casi por entero, confluyen y se resumen en ese verso los esfuerzos de las escuelas éticas helenísticas: epicúrea, estoica e incluso cínica. Ahí está el "Que no me tapes el sol" de Diógenes y la autosuficiencia de Epicuro y la imperturbabilidad de un Marco Aurelio o un Epicteto. No creo que me deje llevar de mi entusiasmo por Marcial más allá de lo razonable: creo que lo que digo de él no es exagerado, y lo suele demostrar, para más mérito, en poemitas compuestos sin solemnidades ni pretensiones de altos vuelos, sino en el tono menor y directo del género de Talía.

      Gracias a ti. Un abrazo.

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  2. Esto por delante: soy ferviente admirador de Horacio, sus Épodos son un dechado de rigor y sus Odas magníficas, pero aun así, debo reconocer que Virgilio se situa encima en cuanto a inspiración poética se refiere y Marcial suprera a los dos en ironía y vivacidad, sus Epigramas son visión de la realidad es más penetrante. Ah, con la "mesa sin artificio" se situa muy cerca de Horacio.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Yo también soy devoto de Horacio. Con respecto a la supremacía de Virgilio, creo que se debe más a la supremacía del género que más famosamente cultivó: la épica, el principal en la Antigüedad, y para el que Horacio decía no valer. Pero a mí nunca me ha entusiasmado Virgilio; es una cuestión personal, claro.

      Ciertamente, Horacio habría suscrito todo lo que dice este poema.

      Un saludo muy cordial y gracias por la visita.

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  3. No recordaba yo este epigrama. Se lo daré a mis alumnos en tu estupenda traducción. Gracias.

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    1. Cosa que me honra, Jesús, viniendo de alguien entendido. Yo sólo soy un aficionado en lo que al latín se refiere. Gracias por la visita.

      Un saludo muy cordial.

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