sábado, 23 de marzo de 2013

Te debo una

Un soneto me incita a hacer Fernando,
     que mucha guasa encierra en su conceto,
     un soneto cabal mas imperfeto,
     cuyo primer cuarteto va finando.
A estas alturas aún voy cavilando
     cómo remataré el postrer terceto...
     ¡Mejor concluyo todo en un quinteto!,
     que con ese remedio irá zumbando.
De cierto saltará algún importuno
     que diga que esto es silla que cojea...
     y lo dirá en razón. No importa. Sea.
Contad, Moral: catorce menos uno,
que el malfario no alcance, así, a ninguno.


Para Fernando Moral por su libro
Te debo una. Sonetos de trece versos,
publicado por la Editorial Hipericón

8 comentarios:

  1. Pero qué bueno, Antonio. Me encantó la plasticidad y la enjundia del discurso. El ritmo lleva en volandas y es muy rica la mezcla de los castellanos para darle brío y diferencia.

    Besotes

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    1. Gracias por tu generosas palabras. Me alegra compartir la diversión que producen estos inocentes jueguecitos.

      Ídem, y gracias por la visita.

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  2. Tu ejercicio de ingenio y estilo me deja con gansas de buscar ese Tedebouna, de la fácilmente rimable Editorial Hipericón.

    Por cierto, gracias por descubrirme ese vacío interior, a veces en el mundo blogger se encuentra algo que merece la pena.
    Un abrazo

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    1. Sí que la merece ese vacío interior, Amando. Por cierto que a mí también me gustaría poder echarle un ojo al libro. En cuanto a la imaginativa rimabilidad que comentas, se ve que la editorial la fundaron en una época en que se rimaba menos.

      Un abrazo.

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  3. Tiene de todo, ingenio, ritmo, es ameno y encima está bien escrito.
    Un fuerte abrazo.
    HD

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    1. Gracias por el comentario, no puedo pedir más. Pero, como he dicho más arriba, lo agradable es compartir el agrado de ensayar estos ejercicios.

      Quedo a la espera impaciente de otra entrada tuya.

      Un abrazo.

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  4. Pero bueno, un solo día sin entrar en la cosa de los blogs y me encuentro esta obra magna... ¡y encima dedicada a un servidor! No quepo en el pellejo, Antonio, te lo digo en serio. Ya independientemente de la dedicatoria, que como digo me satura de orgullo, el soneto es genial, divertido, preciso, sutil, perspicaz... me quedo sin adjetivos para tan larga lista de propiedades. Si te digo la verdad, ahora que no nos escuchan, creí que nadie sería capaz de materializar tan peculiar composición métrica. Pero es que lo has conseguido sobradamente. Perplejo estoy.

    Muchísimas gracias de corazón. Si no te importa lo enlazo en mi blog. Un fuerte abrazo.

    Acotación: El que suscribe se levanta de la silla y aplaude en dirección al monitor.

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    1. Me abruma Vd., señor Moral, pero todo proviene de la estrambótica idea (sugerente, por tanto, a más no poder) que salió de sus mientes. Confieso que la primera vez que me asomé a tu blog y eché un vistazo rápido al margen, te quedaste conmigo: durante algún tiempo creí que el libro existía (y pensaba: «qué idea más original, debería habérseme ocurrido»), hasta que un día me fijé bien y me caí de la mata, que dicen en Cuba; inocente que es uno.

      En cuanto al agradecimiento que expresas, sólo puedo responder con el refrán: es de bien nacido. Pero yo soy el que da las gracias, sinceramente.

      Un abrazo.

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