sábado, 30 de marzo de 2013

Paráfrasis del Salmo 23

Dominus me pascit: nihil mihi deerit.
In pascuis herbarum adclinavit me; super aquas reflectionis
       enutrivit me.
Animam meam refecit. Duxit me per semitas iustitiae propter
       nomem suum.
Sed et si ambulavero in valle mortis non timebo malum quoniam tu
       mecum es; virga tua et baculus tuus ipsa consolabuntur me.
Pones coram me mensam ex adverso hostium meorum; inpinguasti
       oleo caput meum; calix meus inebrians.
Sed et benignitas et misericordia subsequetur me omnibus diebus
       meae et habitabo in domo Domini in longitudine dierum.

Ps. XXIII


El Señor me apacienta,
¿qué me habrá de faltar? Él me sustenta
con aguas de remanso
y sobre herbosos pastos da descanso.
Puso a mi alma fuerte.
Por sendas de justicia me conduce
por amor a su nombre.
Aunque la sombra cruce
del valle de la muerte,
no habrá mal que me espante ni me asombre,
pues Tú estás a mi lado
y me alientan tu báculo y cayado.
A vista de enemigo
una mesa repleta me serviste;
mi testa con tus óleos ungiste;
mi copa de tu vino está embriagada.
Cierto que, de por vida,
misericordia y bien irán conmigo,
y en tu santa morada
me darás acogida
y largos días viviré Contigo.

Sal. 23

viernes, 29 de marzo de 2013

La muerte múltiple

BALADA DE LA MUERTE MÚLTIPLE
 
Quisiera estar enterrado muchas veces, sufrir el peso y el frío de la tierra en mi pecho y en mi boca, al lado de cada ser querido que ha muerto.
 
Quisiera estar muerto en muchas partes, ser consuelo en muchos cementerios... quisiera haber amado a todos los seres de la tierra y estar muerto al lado de todos ellos.
 
Quisiera vivir siempre y morir todos los días en todos los países, de todos los dolores, de todas las sonrisas, de todas las angustias...

 
Juan Ramón Jiménez, Baladas para después, XXXVII

miércoles, 27 de marzo de 2013

martes, 26 de marzo de 2013

Así es la vida

Así es la vida: con este título de dicho polivalente y convencional, se presenta en la red la antología de un poeta nada convencional, Manuel Lacarta. Confieso mi ignorancia (no del todo culpable) de la importante obra no sólo poética, sino también de narrador y ensayista de este madrileño de 1945, que, por cierto, ya ha recibido, al menos en parte, un merecido reconocimiento. Su voz peculiar destaca con nitidez en el panorama presente. Es una alegría ver cómo alguien se desmarca del monótono monoteísmo de la silva blanca, para producir unos versos que, no ateniéndose a un canon, poseen una musicalidad sui generis, que frecuenta ritmos no habituales, y que huye con éxito tanto del huero formalismo como de la prosa versal. Algunos poemas son magistrales. El único que aparece del libro Encarcelado en el silencio me parece estremecedor. Con todo, me quedo, puesto a elegir, con el primero de El tipo del espejo. Su obra completa hasta la fecha se reunió en un volumen de curioso título endecasílabo, Otoño en el jardín de Pancho Villa, publicado por la editorial Vitruvio en 2011, y que, por supuesto, espero conocer pronto.

sábado, 23 de marzo de 2013

Te debo una

Un soneto me incita a hacer Fernando,
     que mucha guasa encierra en su conceto,
     un soneto cabal mas imperfeto,
     cuyo primer cuarteto va finando.
A estas alturas aún voy cavilando
     cómo remataré el postrer terceto...
     ¡Mejor concluyo todo en un quinteto!,
     que con ese remedio irá zumbando.
De cierto saltará algún importuno
     que diga que esto es silla que cojea...
     y lo dirá en razón. No importa. Sea.
Contad, Moral: catorce menos uno,
que el malfario no alcance, así, a ninguno.


Para Fernando Moral por su libro
Te debo una. Sonetos de trece versos,
publicado por la Editorial Hipericón

viernes, 22 de marzo de 2013

Previsiones

Ni las buenas ni las malas noticias presentan casi nunca la forma que esperábamos.

jueves, 21 de marzo de 2013

miércoles, 20 de marzo de 2013

Suecas

––¿Qué tal las mujeres por Suecia?
––Bien, sólo que a veces me parecía estar rodeado de Barbies.

martes, 19 de marzo de 2013

Envoltorio

El dandi es un ser trágico (tragicómico a veces, ridículo a menudo, pero en el fondo siempre trágico) que consagra su vida a una vocación con autodisciplina más que monástica. Es un asceta del sinsentido. La elegancia llamativa o chocante y el asombro o la comidilla sociales son su último asidero, el último intento desesperado de sobrevivir a la aniquilación, el vistoso envoltorio que él llama «belleza» y que es lo último que lo separa y defiende de la nada absoluta.

lunes, 18 de marzo de 2013

Nada

La Nada es una esfera infinita cuya circunferencia o límite está en todas partes, y cuyo centro en ninguna.

martes, 12 de marzo de 2013

Canto

Es la música un arte de llegada, el arte final hacia donde todo, a sabiendas o no, se dirige a su coronación, a su colmo natural. El summum de la dicha se resuelve en canto; que no sabe agradecer el corazón mejor que clamando, rebosando, exultando en palpitaciones de alegría. «¡Ya sólo sé cantar!» concluía el moderno clásico. ¿Qué hacen, si no, los serafines ante Él?

lunes, 11 de marzo de 2013

El Innombrable

Porque no hieden las palabras que inficionó tu lengua y babó tu boca, sabemos que son divinas. Podemos usarlas cada día, salubremente, en comunión, por más que fugaz, con el Ser que las anima: pueblo, democracia, libertad, verdad, justicia, paz, España. Resisten, son inmunes: indemnes escaparon a tu insondable mala fe, a tu rencor gratuito y furibundo, que ocultas con cobardía inveterada. Que todos puedan pronunciarlas, pese a ti, hoy y por siempre jamás, con limpieza de corazón y a salvo de todo mal. Amén.

domingo, 10 de marzo de 2013

Boutade

Durante años y años he frecuentado, con creciente entusiasmo, uno de los más intensos y confortantes placeres que los dioses deparan al ser humano: no leer literatura francesa. Últimamente, por desgracia, como me sucede con tantas cosas, vengo faltando más de la cuenta a esa sana costumbre.

sábado, 9 de marzo de 2013

Cuestión de estricta elegancia

(A partir de una entrada de Elías Moro:)
 
Ningún verdadero dandi morirá, bajo ningún concepto, si la muerte no es elegante esa temporada.

jueves, 7 de marzo de 2013

El sinfondo

Nihilismo: abismo. El fundamento de siempre, aquel que toda la vida habíamos pisado seguros, aquel que ni creíamos inamovible porque ni siquiera reparábamos en que ahí estaba, se nos ha quitado de pronto, se ha esfumado de súbito bajo nuestros pies, y el sinfondo es ahora el lugar vertiginoso que nos rodea por todas partes. Caemos y caemos y caemos, porque nuestra gravedad sí que sigue siendo cierta.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Otro poema afortunado

Ya su nombre lo dice: Dulce. Y al tiempo titánica. Gigantesca voz y gigantesca dulzura. Tan grande, tan poderoso es su torrente, que tiene que achicarse para caber en las frases: tanto excede en sentimiento, como el océano a un lago, y es toda corazón y verdad y belleza. ¿Cómo oírla con indiferencia? ¿Cómo traducir lo que no puede contarse de otro modo? Sólo podemos indicar lo inefable. Nunca habría imaginado Pessoa, el autor de estos versos proféticos que dedicó a Enrique el Navegante, que podrían un día encaramarse de este modo, en alas de esta música, hasta lo sublime.


O INFANTE

Deus quer, o homem sonha, a obra nasce.
Deus quiz que a terra fosse toda uma,
que o mar unisse, já nâo separasse.
Sagrou-te, e foste desvendando a espuma,

e a orla branca foi de ilha em continente,
clareou, correndo, até ao fin do mundo,
e viu-se a terra inteira, de repente,
surgir redonda do azul profundo.

Quem te sagrou criou-te português.
Do mar e nós em ti nos deu sinal.
Cumpriu-se o Mar, e o Império se desfez.
Senhor, falta cumprir-se Portugal!

Fernando Pessoa, Mensagem

viernes, 1 de marzo de 2013

Un programa de vida

Uno de los poemas más celebrados de Marco Valerio Marcial es éste de su décimo libro de epigramas, dedicado a un amigo parcialmente homónimo, donde se dibuja con brevedad pero con magistral suficiencia todo un programa de vida. Si lo medimos horacianamente, cabría más en la aurea mediocritas («dorada medianía», no «mediocridad») que en el beatus ille. Imposible trasladar toda la concisión y la precisión del latín original, cuyos falecios he tratado de verter en versículos lo menos difusos posible y lo más ajustados también al sentido original. La expresión toga rara, que puede parecer extraña o incomprensible, se entiende con facilidad si se recuerda que ése era el atuendo formal de los romanos. Los versos últimos son imposibles de superar en concentración de sentido y en elegancia. Marcial es una de las mayores inteligencias poéticas de todos los tiempos, capaz de descollar pese a cultivar un género considerado menor, incluso ínfimo, sobre todo en su época. En mi opinión queda por encima de todos sus modelos griegos. Su agudeza y su acritud son proverbialmente demoledoras e hilarantes, yendo desde la invectiva feroz y malhablada a la letal y como distanciada ironía; pero en otras composiciones la distinción y delicadeza de sus versos es igualmente insuperable. Celtíbero consciente y orgulloso de su recio origen, puso al latín a su entero servicio. Nadie ha dominado mejor que él todos los recursos de su lengua.
 

Vitam quae faciant beatiorem,
iucundissime Martialis, haec sunt:
res nos parta labore, sed relicta;
non ingratus ager, focus perennis;
lis numquam, toga rara, mens quieta;
vires ingenuae, salubre corpus;
prudens simplicitas, pares amici;
conuictus facilis, sine arte mensa;
nox non ebria, sed soluta curis;
non tristis torus, et tamen pudicus;
somnus, qui faciat breues tenebras;
quod sis, esse uelis nihilque malis;
summum nec metuas diem nec optes.
 
Mart. Epig. X, 47


Las cosas que hacen una vida más feliz,
amabilísimo Marcial, son éstas:
unos bienes no adquiridos con trabajo, sino heredados;
un campo no ingrato, un fuego perenne;
un pleito nunca, la toga rara vez, la mente quieta;
unas fuerzas ingénitas, un cuerpo sano;
una prudente sencillez, unos amigos iguales;
un convite fácil, una mesa sin artificio;
una noche no ebria, mas libre de cuidados;
un lecho no triste y, sin embargo, púdico;
un sueño que haga breves las tinieblas;
querer ser lo que eres, y no querer nada más;
ni temer el postrer día ni desearlo.

Marcial, Epigramas, X, 47