jueves, 21 de febrero de 2013

Carpe diem

No necesita presentación el celebérrimo tópico contenido en esta breve oda de Quinto Horacio Flaco: todo un programa de vida, toda una moral que trasciende lo exclusivo de la escuela epicúrea. De lo mucho que podría comentarse, sólo algunos detalles. Lo primero es que he preferido traducir literalmente el verbo carpere, «cosechar», aunque con ello se fuerce el significado de este verbo en español: traducirlo por «disfrutar» connota tal vez una liviandad que es superior a la que sugiere el texto latino. Los «babilonios números» hacen referencia a los cálculos astrológicos por los que los caldeos eran especialmente famosos. Añadiré por último que la traducción en verso no pretende reproducir los coriambos del original, sino que se expresa en cómodos pentadecasílabos, verso que proporciona una amplitud similar a la del asclepiadeo mayor.
 
 
Tu ne quaesieris, scire nefas, quem mihi, quem tibi
finem di dederint, Leuconoe, nec Babylonios
temptaris numeros. ut melius, quidquid erit pati!
seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam,
quae nec oppositis debilitat pumicibus mare
Tyrrhenum, sapias, uina liques, et spatio breui
spem longam reseces. dum loquimur, fugerit inuida
aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.
 
Hor. Carmina, I, 11
 
 
No inquieras, Leucónoe, nefasto es saberlo, a qué fin
a ti o a mí los dioses nos entreguen, ni te enfrasques
en babilonios números. ¡Suframos lo que venga!
Ya inviernos muchos Júpiter te otorgue, ya éste sólo,
que ahora hiere contra las rocas al mar Tirreno,
sé sabia, cuela el vino, en breve espacio acorta larga
esperanza. Envidiosa, en tanto hablamos, se habrá huido
la edad: cosecha el día, créete poco que haya otro.
 
Hor. Odas, I, 11


4 comentarios:

  1. Le doy la bienvenida como seguidor de mi blog. Compartimos el amor por los clásicos. Celebro haber encontrado su blog que voy a leer con detenimiento.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Muchas gracias, don Francesc, lo mismo le digo del suyo.

      Es un placer tenerlo por aquí. Bienvenido

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  2. Cosechar el día supone -en su significado habitual- el reconocimiento a una siembra anterior, lo cual supone otra variante, simplemente distinta, al mero disfrute. Ambas tienen su sentido. Pero suena más hondo, cosechar el tiempo presente. Un abrazo.

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    1. Muy bien visto, Amando, en español tiene esa connotación. En latín (y creo que en griego)tiene simplemente el significado de «arrancar un fruto», de «cogerlo» de donde está, sea silvestre o sembrado; lo más literal sería, por tanto, algo así como «arranca el fruto del día», si no me equivoco, claro. El disfrute es lo que vendría luego, pero también valdría etimológicamente hablando, ya que el fruto está en la palabra.

      Gracias por el comentario. Un abrazo.

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