viernes, 25 de enero de 2013

¡Bienvenidos!

Es notorio el súbito, el repentino agrandamiento de nariz, el milagroso afinamiento del olfato que en cuestión de pocos meses, de pocas semanas, han sufrido tantos inveterados especialistas en mirar para otro lado; asombroso el cambio, asombrosa la delicada sensibilidad hacia la corrupción política experimentada por tantos. En Andalucía llevamos treinta años largos de tinglado apestoso, y ninguno de ellos ha olido nada, pese a haber oído tanto. Ahora sí. La fetidez ahora sí los rodea, los asedia, los agobia, los atufa. Es tanta la impresión en estos delicados, que algunos reaccionan transidos por una especie de ternura complacida; se escandalizan exquisitamente, como con una fina histeria contenida. Llevamos treinta años habitando el vientre hediondo de un gigantesco monstruo agusanado, pero les resulta intolerable el olor de un ratón muerto. La trompetería mediática del Régimen ha llamado a filas. ¿Sectarios? ¿Militantes no inocentes? ¿Moral hemipléjica? ¿Simples bobos útiles? ¿Paniaguados del Régimen? De todo ello un poco. Ya les han dado permiso para escandalizarse, aunque sea selectivamente. ¡Bienvenidos!, ciudadanos súbitamente sufridos, aunque seáis monoftalmos.

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