domingo, 9 de diciembre de 2012

Todos los juegos, el juego (II)

El poeta, a mi juicio, no menos que el filósofo, es un theôrós, «quien ciertamente está en el juego, pero está como viniendo de fuera, siendo este venir de fuera la condición de que se pueda hacer relevante el juego mismo», ese «juego que siempre ya se está jugando». Inevitablemente, «la referencia a ese juego es lo que hace de la theôría algo terrible, un estar fuera de algo a lo cual sin embargo siempre ya se pertenece».

Entiendo aquí por «poeta» aquel creador, en verso o en prosa, que no meramente ejerce un arte imitativo, como aquellos a los que Platón excluye de la ciudad justa; éstos no hacen ni indicación ni referencia alguna al juego, sino que en sus obras se da siempre por supuesto.
 
(Los pasajes entrecomillados pertenecen a la obra Historia de la filosofía antigua, de Felipe Martínez Marzoa.)

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