lunes, 3 de diciembre de 2012

La verdad

«La verdad prevalece siempre» dice un mensajero en la Antígona de Sófocles. Hasta hace poco creo recordar que era así: cuestión de más o menos paciencia. Difícilmente por más tiempo. ¡Envidiable salud verídica, prez y privilegio de otras épocas, más inocentes, más confiadas, más nobles; tiempos ya remotos aunque alcancen lo cronológicamente inmediato! Pero no se piense que es mera cuestión de fe en la verdad o de dificultades técnicas para llegar a ella; si así fuere, no habría inquietud. El problema es ontológico, no óntico. La verdad no aflora, no irrumpe en esta época, y si lo hace es con escaso vigor. No es que ame el enigma poderoso y el misterioso velo encubridor, sino que es un tímido sol que apenas calienta, si es que amanece.

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