viernes, 30 de noviembre de 2012

La última Hesperia

A la tierra más occidental, a la que se asienta más al occidente que cualquier occidente, a la última Hesperia, ha de acudir nuestro pensar, nuestro decir, nuestro estar consciente e inconsciente, para huir de la sorda gangrena que nos atrofia y devora, para quedar limpios de impureza y desolación, para encontrar la salvación y la salud.

A la última Hesperia, más allá de la presente, a la que se yergue más allá de allende los mares, a la intacta y próvida isla o continente, territorio preñado de incontables riquezas y de inagotable esperanza, abundante en toda clase de maravillas.

A la tierra incógnita y familiar, extrema y entrañada, extraña y patria, última y prima.

A ella se llega por múltiples caminos. La catástrofe presente es uno de ellos. He aquí el privilegio de los condenados.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

En la naturaleza de las cosas

La flor se abre sin testigos. El fruto se acrece y cae maduro sin que nadie lo recoja. El pájaro canta pletórico a pleno pulmón, a plenas ganas, como si toda la creación lo escuchase, cuando ni un oído lo atiende. El trueno se derrumba rotundo en el yermo remoto. Pero eso está en la naturaleza de las cosas.

martes, 27 de noviembre de 2012

Allí

En la era del nihilismo, sólo en lo que no existe se halla refugio. En la intemperie. En la lejanía. En lo intrincado imposible que se resiste a la asfixiante opresión de lo que hay. En la soledad y en el silencio bajo todo estrépito y bajo toda turba. Allende o aquende, pero siempre allí adonde también se haya huido lo sagrado.