lunes, 31 de diciembre de 2012

viernes, 28 de diciembre de 2012

Linealidad

A propósito de las lecturas, especialmente las vacacionales, ¿no habría modo, no sé, algún truco metafísico o algo, de realizar una lectura simultánea en lugar de secuencial, aunque sólo fuera de cuatro o cinco libros al tiempo?... Por más vueltas que le dé, la única solución es o leer sin demoras (pero la ocasión pasa muy deprisa) o leer a saltos de pequeñas secuencias interruptas... pero, ¡claro!, no es lo mismo. El tiempo humano, una vez más, insalvablemente, es lineal, instantáneo, imparable y sin retorno; cualquier elección excluye de la realidad al infinito restante.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El Dios huido

Allí donde haya una cruz habrá siempre un refugio, un asidero en la catástrofe, un breve puerto en la galerna, la aldaba mínima que aferrar para clamar al Dios huido.

lunes, 24 de diciembre de 2012

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Todos los juegos, el juego (III)

Mariposa de luz,
la belleza se va cuando yo llego
a su rosa.
 
Corro, ciego, tras ella...
La medio cojo aquí y allá...
 
¡Sólo queda en mi mano
la forma de su huida!
 
J.R.J. Piedra y cielo, LXX

lunes, 17 de diciembre de 2012

Die Wüste wächst

Si el desierto crece y crece, cabría pensar que la poesía fuera acaso un desesperado y menguante oasis de verdor y frescura, el último reducto donde la Tierra aún está viva. Pero es un símil tan evidente y pueril que no es satisfactorio, ni siquiera correcto: un mero espejismo, añadiendo otro símil facilón. Tal vez cupiera decir mejor que la poesía es hoy como la rosa del desierto, la rosa de este desierto: piedra hermosa pero inerte. Se dijera que, en la arcaica competencia entre poesía y escultura, acabó venciendo ésta última. No obstante, esto es también otro espejismo: la escultura antigua contiene más actividad que la poesía hoy; la de hoy está condenada a morir petrificada.

sábado, 15 de diciembre de 2012

El vacío

En la era del nihilismo, la nada no es ya el vacío del silencio, el vacío de la aniquilación y la cesación, el vacío de la ausencia, el vacío de la muerte, sino la voz vacía, el estruendo vacío, la generación y la progresión vacías, la presencia vacía, la vida vacía.

viernes, 14 de diciembre de 2012

El gran poeta

Gran poeta es aquel que, generalmente, dice lo que le ha tocado en suerte decir de manera que no pueda decirse mejor.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

lunes, 10 de diciembre de 2012

Quien canta...

Decía Henri Michaux que nadie que canta puede ser completamente infeliz; por suerte, tampoco el que oye cantar.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Todos los juegos, el juego (II)

El poeta, a mi juicio, no menos que el filósofo, es un theôrós, «quien ciertamente está en el juego, pero está como viniendo de fuera, siendo este venir de fuera la condición de que se pueda hacer relevante el juego mismo», ese «juego que siempre ya se está jugando». Inevitablemente, «la referencia a ese juego es lo que hace de la theôría algo terrible, un estar fuera de algo a lo cual sin embargo siempre ya se pertenece».

Entiendo aquí por «poeta» aquel creador, en verso o en prosa, que no meramente ejerce un arte imitativo, como aquellos a los que Platón excluye de la ciudad justa; éstos no hacen ni indicación ni referencia alguna al juego, sino que en sus obras se da siempre por supuesto.
 
(Los pasajes entrecomillados pertenecen a la obra Historia de la filosofía antigua, de Felipe Martínez Marzoa.)

sábado, 8 de diciembre de 2012

Septeto

Herrera, Medrano, Rioja, el Anónimo Sevillano, Bécquer, los Machado y Cernuda: los siete poetas mayores de Sevilla.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Atlas

¡Virtud maravillosa de la música! Ocho versos lacónicos aunque magistrales, ocho versillos austeros y sin rima que, como tantos y tantos, bien pudieron pasar desapercibidos en un libro repleto de deslumbrantes canciones, por mor del genio de Franz Schubert y de la voz portentosa, mayestática, de Samuel Ramey, llegan a su plenitud, alcanzan su ser auténtico. Como la semilla de una flor terrible, como un pequeño frasco que concentrase una tempestad, desencadenan por unos segundos las quejas del poderoso Titán, el atormentado reproche a su desmesurada ambición fallida, su gigantesco orgullo sometido por los afortunados Olímpicos, su perfecta desesperación ante la eterna condena de cargar con el inconcebible peso del mundo. Y nadie que haya experimentado la vida puede dejar de compadecerse, de identificarse incluso, con esa figura antiquísima y torturada que aún se muestra viva en nuestros oídos en su arquetípica tragedia, en su dolor sin término.
 
Sólo en la música dice un poema todo lo que tiene que decir. Antes de su escisión, irremediable o irremediada, allá por el Helenismo, lo que llamamos «letra» y «música» eran uno sólo: el canto.
 
Algunos poemas afortunados, como éste de Heine, que a continuación reproduzco y de seguido trato de trasladar, reciben el divino don de superar la cesura que impusieron los tiempos.
 
 
Ich unglücksel'ger Atlas, eine Welt,
Die ganze Welt der Schmerzen, muß ich tragen,
Ich trage Unerträgliches, und brechen
Will mir das Herz im Leibe.
 
Du stolzes Herz! Du hast es ja gewollt!
Du wolltest glücklich sein, unendlich glücklich
Oder unendlich elend, stolzes Herz,
Und jetzo bist du elend.
 
Heinrich Heine, Die Heimkehr, XXIV
 
 
Yo, el desgraciado Atlas, todo un mundo,
un mundo de dolores debo soportar,
lo insoportable yo soporto, y destrozarme
quiere mi corazón dentro del cuerpo.
 
¡Tú, altivo corazón! ¡Tú lo has querido!
Quisiste ser feliz, feliz sin fin
o sin fin miserable, altivo corazón,
así que ahora eres miserable.
 
Heinrich Heine, El retorno al hogar, XXIV

 
[La interpretación de Ramey puede escucharse aquí]



miércoles, 5 de diciembre de 2012

La muerte se expía viviendo

SONO UNA CREATURA
Valloncello di Cima Quattro il 5 agosto 1916

Come questa pietra
del S. Michele
cosí fredda
cosí dura
cosí prosciugata
cosí refrattaria
cosí totalmente
disanimata

Come questa pietra
è il mio pianto
che non si vede

La morte
si sconta
vivendo

Giuseppe Ungaretti, L'allegria

lunes, 3 de diciembre de 2012

La verdad

«La verdad prevalece siempre» dice un mensajero en la Antígona de Sófocles. Hasta hace poco creo recordar que era así: cuestión de más o menos paciencia. Difícilmente por más tiempo. ¡Envidiable salud verídica, prez y privilegio de otras épocas, más inocentes, más confiadas, más nobles; tiempos ya remotos aunque alcancen lo cronológicamente inmediato! Pero no se piense que es mera cuestión de fe en la verdad o de dificultades técnicas para llegar a ella; si así fuere, no habría inquietud. El problema es ontológico, no óntico. La verdad no aflora, no irrumpe en esta época, y si lo hace es con escaso vigor. No es que ame el enigma poderoso y el misterioso velo encubridor, sino que es un tímido sol que apenas calienta, si es que amanece.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Todos los juegos, el juego

Cuando ella se ha ido,
es cuando yo la miro.
Luego, cuando ella viene,
ella desaparece.
 
J.R.J. Estío, XXIV

viernes, 30 de noviembre de 2012

La última Hesperia

A la tierra más occidental, a la que se asienta más al occidente que cualquier occidente, a la última Hesperia, ha de acudir nuestro pensar, nuestro decir, nuestro estar consciente e inconsciente, para huir de la sorda gangrena que nos atrofia y devora, para quedar limpios de impureza y desolación, para encontrar la salvación y la salud.

A la última Hesperia, más allá de la presente, a la que se yergue más allá de allende los mares, a la intacta y próvida isla o continente, territorio preñado de incontables riquezas y de inagotable esperanza, abundante en toda clase de maravillas.

A la tierra incógnita y familiar, extrema y entrañada, extraña y patria, última y prima.

A ella se llega por múltiples caminos. La catástrofe presente es uno de ellos. He aquí el privilegio de los condenados.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

En la naturaleza de las cosas

La flor se abre sin testigos. El fruto se acrece y cae maduro sin que nadie lo recoja. El pájaro canta pletórico a pleno pulmón, a plenas ganas, como si toda la creación lo escuchase, cuando ni un oído lo atiende. El trueno se derrumba rotundo en el yermo remoto. Pero eso está en la naturaleza de las cosas.

martes, 27 de noviembre de 2012

Allí

En la era del nihilismo, sólo en lo que no existe se halla refugio. En la intemperie. En la lejanía. En lo intrincado imposible que se resiste a la asfixiante opresión de lo que hay. En la soledad y en el silencio bajo todo estrépito y bajo toda turba. Allende o aquende, pero siempre allí adonde también se haya huido lo sagrado.