sábado, 2 de julio de 2016

Dialoguillo

—¿Cómo puedes decir eso de su libro?
—Conozco al hombre, no puedo apreciar su obra.

viernes, 3 de junio de 2016

lunes, 23 de mayo de 2016

Palabra en el tiempo

Ni mármol ni música ni pintura, «sino palabra en el tiempo», aconseja, famosamente, la brevísima ars poetica de Antonio Machado. Que la palabra sea en el tiempo. Pero ¿hay palabra que no lo sea? Más aún, ¿hay palabra poética que no aspire a triunfar de él, es decir, a perdurar en él?

sábado, 14 de mayo de 2016

Justo lo que el mundo necesita: otro libro

Y además un manual de Bachillerato, otro más. Y de Filosofía, para más inri. Y que en realidad son dos, porque se le añade el dichoso libro del profesor... Pero es una satisfacción que paga con creces todos los esfuerzos y sobreesfuerzos de su larga gestación, todos los requisitos y plazos editoriales, todas las exigencias y prolijas milongas legal-pedagógicas. Y, por supuesto, también una satisfacción y un privilegio el haber trabajado duro codo con codo con María José Reyes y Jesús Cotta, a quien debo el haberme embarcado en esta travesía que se ha prolongado más de dos años y que está a punto de llegar a buen puerto. Entre los tres lo hemos logrado, finalmente. Gracias por vuestra ayuda y vuestra amistad.

Y quién iba a decirme a mí que mi primera criatura editorial (y tal vez la última) iba a ser un libro de texto... Sea como fuere, tal padre orgulloso y sonriente de oreja a oreja, muestro a la criatura aquí.

sábado, 23 de abril de 2016

El último sofisma liberticida

De ayer mismo, por lo cual será antepenúltimo. Literal o casi literalmente dice: «La información es un derecho imprescindible que no puede estar sometido a intereses particulares.» Ahora bien, son los particulares los que precisamente tienen derechos, y, por supuesto, tienen intereses, legítimos intereses, que, por cierto, no son otros que los intereses públicos, ya que lo público no es sino la suma de los particulares.

En este tipo de argumentos, lanzados demagógicamente y a matar contra la poca prensa que aún se opone algo a la feroz marea totalitaria que nos amenaza, y que no aplaude con entusiasmo o asiente callada y genuflexa, late la filosofía del viejo Hegel —al que Marx le debe casi todo—, quien decía aquello de que el Estado es la realidad de la Idea moral. Del viejo genio al servicio del Estado prusiano a estos ignaros desarrapados voluntarios con attrezzo de Alcampo han cambiado muchas cosas y se han degradado todas, a excepción de la carcundia.

«Nada fuera del Estado», insistía Mussolini; nada, por tanto, que se oponga a lo estatalizado (falazmente llamado «público») es verdad ni es decente, es más, debe ser rápidamente extirpado por peligroso: he ahí el orwelliano Ministerio de la Verdad; he aquí la no menos orwelliana y vigente web de la verdad carmenita.

Cuando sean aupados a detentar todos los resortes del monstruoso aparato estatal, estos carcundas disfrazados de extrarradio tendrán el monopolio del Bien y de la Verdad, incluso —horresco referens— de la Belleza.

domingo, 24 de enero de 2016

Invictus

                                In memoriam R.T. Hamilton Bruce (1846-1889)

Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeoning of chance
My head is bloody, but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears
Looms but the horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unfraid.

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll:
I am the master of my fate,
I am the captain of my soul.

William Ernest Henley, Echoes, IV (1872-1889)


                               In memoriam R.T. Hamilton Bruce (1846-1889)

Desde la noche que me cubre,
negra como el abismo entre los polos,
doy gracias a los dioses cuales fueran
por mi alma inconquistable.

Entre las garras de las circunstancias
ni torcí el gesto ni lloré gimiendo.
Bajo los golpes del azar
mi frente sangra pero no se humilla.

Allende este lugar de ira y lágrimas,
el Horror sólo acecha de las sombras.
No obstante, la amenaza de los años
me halla y me hallará sin miedo.

No importa cuán estrecha sea la puerta,
cuán llena de castigos la sentencia:
yo el amo soy de mi destino,
yo soy el capitán de mi alma.


William Ernest Henley, Ecos, IV (1872-1889)

domingo, 1 de noviembre de 2015

Walkürenritt

«Siempre había deseado creer que la línea de la fuerza y la línea de la belleza son una. Ese deseo se hizo realidad cuando contemplé la maquinaria americana» declaró Oscar Wilde. También en este caso, la maquinaria —operística— une ambas líneas poniéndose al servicio de un arte sencillamente exultante. No siempre el arte necesita de esa energía, pero ojalá la tuviéramos más a menudo.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Travesía

Navegar solo. No se requiere de más compañía. Saludar, al cruzarse, a otros navegantes solitarios, incluso a los navíos de alto bordo, si es que a ello se avienen. Vueltas y vueltas. Continua singladura. Se acabará el mundo pero no la soledad. ¿Dónde por fin la Hesperia última? La soledad me baste. Vueltas y más vueltas. Navíos de alto bordo que se cruzan, ajenos y altaneros, atentos a sus fiestas de guirnaldas y luces y estallidos de corcho, o a la cerrada gravedad de su importante cargamento. Y más, más navegantes solitarios, que abren el mar a ras de mar, a la altura de ballenas y delfines, abriendo humildes surcos espumosos en la piel acerada del abismo. No pensar en que es abismo. Ingastable cantera de desesperación. Inagotable mina de frialdad y asfixia, en cuyo seno inconcebible aguarda el apretón supremo de la nada. La soledad me basta.

jueves, 23 de julio de 2015

Lengua de tra...pillo

Entre los incomparables logros del Quijote, habrá que contar, a partir de ahora, el de ser el único libro del mundo que ha podido ser traducido a su propio idioma.

viernes, 17 de julio de 2015

sábado, 4 de julio de 2015

Prosas en verso

¡Oh aguachirle de prosa endecasílaba!
¡Oh insulso cuchareo de alejandrina sopa!
¡Oh oficinistas de la silva blanca!
¡Oh, oh romo monólogo monótono!

martes, 30 de junio de 2015

La asunción inevitable

El curso de la vida consiste, en gran medida, en ir aceptando las sucesivas derrotas. Las derrotas son inexorables (físicas, mentales, morales, materiales), sólo nuestra tozuda resistencia retrasa su asunción inevitable.

domingo, 28 de junio de 2015

La ultrafé

La fe —según se dice— es creer en lo que no se ve. Éstos creen en lo contrario de lo que ven.

miércoles, 24 de junio de 2015

Al menos

Si Plácido Domingo canta sobre el escenario, nosotros podemos al menos cantar en la ducha.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Sobre la Afrodita de Praxíteles

Dijo la diosa Cipris al ver la Cipris de Cnido:
    «Este Praxíteles, ¡ay!, ¿cuándo me ha visto desnuda?»

De la Antología griega, autor anónimo

lunes, 11 de mayo de 2015

viernes, 8 de mayo de 2015

Epigrama

Náufrago fui: la orilla alcancé desnudo y exhausto
     cuando la airada mar hacia su seno me hundía.
Salvo, la arena abracé aturdido de gozo; no obstante,
     ¿quién rescatar podrá lo que a la mar hizo rica?

lunes, 4 de mayo de 2015

Epitafio XXI

DE UN PROFESOR

Mientras viví, la L.O.G.S.E. fue mi losa,
¿qué tierra me será después gravosa?

lunes, 27 de abril de 2015

jueves, 23 de abril de 2015

miércoles, 22 de abril de 2015

lunes, 20 de abril de 2015

domingo, 19 de abril de 2015

Epitafio XIX

PARA ESPAÑA

Yace aquí la libertad
y la decencia también,
junto a la pura verdad
que mató tanta patraña.
Yace aquí la vieja España.
Que descanse en paz. Amén.

martes, 14 de abril de 2015

La República de Camelot

Hay quienes hoy vuelven a sentirse utópicamente excitados por trágicas historietas de sueños abortados y seculares traiciones melanomíticas. Entre ellos, los que piensan que el mágico remedio de una nación en la que no creen —si no detestan— lo constituye la limpieza, el adanismo, el desde-cero, el nuevo ex novo de la sempiterna República pendiente —esta vez sí—, que es también el retorno a la fugaz Edad de Oro de la franja del morado masónico, a la República de Camelot. Que a la Tercera iría la vencida lo tienen claro. Esta vez tampoco se pararían en barras. Como por ensalmo, advendría el paraíso en la Tierra, la leyenda tangible —el camelo de Camelot.

domingo, 12 de abril de 2015

Si bebes, no produzcas

Lo malo de escribir con dos copas de más es que lo así producido suele necesitar también de dos copas de más para que parezca bueno.

sábado, 11 de abril de 2015

Clasistas

El clasismo es la degeneración de la aristocracia; el clasista confunde siempre al señor con el señorito.

viernes, 10 de abril de 2015

Epitafio XVIII

PARA UN EXTREMADO GUARRO

Yace aquí el que apestaba de tal suerte,
que mejoró en aroma tras su muerte.

jueves, 9 de abril de 2015

De la demasía del gran poeta Manuel Mantero

Manuel Mantero, casi desconocido o desaparecido y siempre preterido por la crítica dominante, es uno de los últimos grandes de la poesía en castellano, de los verdaderamente grandes. No obstante, demasiado pródigo para caber en tan míseros corazones, demasiado espléndido y original para tan monótona monodia, demasiado múltiple para tantos simples no sencillos sino paupérrimos, demasiado intelectual y sutil para tan entecos caletres, demasiado feliz para tanto mezquino, demasiado desdichado para tanto de lo mismo, demasiado poco políticamente genuflexo y palmero, y, para remate, demasiado académicamente triunfante allende, en U.S.A., el sueño inconfeso de tanto moderno cateto, tiene Manuel Mantero (geografía es olvido) un oportuno defecto: está demasiado lejos —no importa el avión frecuente—, perfectamente lejano para la crítica al uso, perfectamente olvidable.

lunes, 6 de abril de 2015

Luis Antonio de Villena responde

—¿Qué país de Europa es su preferido?
—A los ingleses les gusta mucho Italia...

(Fragmento de una entrevista en  TV1)

miércoles, 1 de abril de 2015

Epitafio XVI

Libre de cuitas carnales, hallé por fin el reposo.
     ¡Ay, si pudieras ver cómo sonrío sin labios!

sábado, 28 de marzo de 2015

Epitafio XV

DE UN EPICÚREO

Cuando vivía no la conocía,
pues ella nunca estaba.
Pero tampoco ahora sé de ella.
No conozco la muerte.

martes, 24 de marzo de 2015

El martillito

Los dogmáticos son como el martillo, ni se cansan ni se rompen ni se gastan: incorruptibles, cansinos, inagotables, ciegamente brutos; su gran arma, en tiempos de paz relativa, es el aburrimiento, ganan por incomparecencia de la sensatez, que se ha ido a dormir de tanto hastío —o de asco.

sábado, 21 de marzo de 2015

Transversalidad

A río revuelto —a vueltas con la religión— ganancia de pescadores, siempre con la caña preparada, agazapados, infaliblemente previsibles.

¿Dónde se preservaron de la destrucción las obras paganas de la Antigüedad? ¿En nombre de qué religión mató el comunismo a 100 millones de personas? ¿Fue en nombre de la religión el genocidio de la Vendée (cerca de 120.000 exterminados)? ¿Qué dogmas produjeron las botas de genuina piel de vandeano?

El fanatismo, el crimen, la crueldad hacia los débiles e indefensos, son sin duda transversales, como ahora se dice. Pero hay algunos que, aun sin quererlo, se empeñan una y otra vez en jugar ese lamentable partido que tienen ganado por goleada, pese a la presente carnicería a destajo del neocalifato: unos siguen siendo más transversales que otros.

Si alguien duda de que el fanatismo ateo lleva en su triste haber más muertos que el religioso, y en mucho menos tiempo, debería asomarse un poco a la Historia. Pero no están dispuestos a que la realidad les estropee la verdad.

lunes, 16 de marzo de 2015

Epitafio XIV

DE UN YIHADISTA, DEGOLLADOR DE INOCENTES

Aunque ya he muerto, mi dedo aún hacia el cielo señala:
     sigue en lo alto Alá, yo en lo profundo me abraso.

sábado, 14 de marzo de 2015

Miren bien

Quien tenga ojos para ver, que vea.

Gracias a Gavrí Akhenazi, por reunir en cuatro minutos la prueba suficiente de lo que muchos ni conocen ni se permiten a sí mismos conocer.

lunes, 9 de marzo de 2015

El silencioso escándalo

Que la destrucción bárbara y criminal de unas antiquísimas obras de arte por una panda de asesinos fanatizados mueva a la indignación es normal. Que la destrucción bárbara y criminal de miles de vidas humanas por la misma panda de asesinos fanatizados no mueva a nada es la silenciosa, palmaria y escandalosa demostración de la basurienta y decadente moral de nuestra sociedad.

martes, 3 de marzo de 2015

martes, 24 de febrero de 2015

lunes, 23 de febrero de 2015

A los atenienses caídos en Platea


Εἰ τὸ καλῶς θνῄσκειν ἀρετῆς μέρος ἐστὶ μέγιστον,
     ἡμῖν ἐκ πάντων τοῦτ' ἀπένειμε τύχη·
Ἑλλάδι γὰρ σπεύδοντες ἐλευθερίην περιθεῖναι
     κείμεθ' ἀγηράτῳ χρώμενοι εὐλογίῃ.

Si con decoro morir es lo más excelente, a nosotros
     de entre todos un don nos regaló la fortuna,
pues, de la Hélade libre acudiendo en defensa veloces,
     de una gloria inmortal, aunque caídos, gozamos.


Simónides de Ceos

jueves, 5 de febrero de 2015

Bergogliana

Si el pastor se muestra comprensivo con los lobos, ¿qué esperanza nos queda a las ovejas?

jueves, 8 de enero de 2015

Mientras dormimos, mientras jugamos

«¿Están seguros los habitantes de las naciones de que no les llegará nuestra cólera por la noche, mientras duermen?

»¿Están seguros los habitantes de las naciones de que no les llegará nuestra cólera durante el día, mientras juegan?»

El Corán, 7, 95-98
(trad. de Juan Vernet, 1983)

sábado, 13 de diciembre de 2014

Epitafio XII

Ni me encuentro ni me esperen.
No estoy enterrado aquí.
Sencillamente, me fui
adonde van los que mueren.
¡Adiós a los que me quieren!
Mas no me vengan con llanto,
que tampoco es para tanto
ni se debe exagerar:
sólo mudo de lugar
y mudo de mundo sólo;
es cambiar polo por polo
—sin duda, por mejorar.

lunes, 1 de diciembre de 2014

domingo, 30 de noviembre de 2014

domingo, 23 de noviembre de 2014

Quedan

Lo bueno de escribir las cosas es que quedan. Lo malo de escribir las cosas es que quedan.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Lecciones

El colmo de la desfachatez no es ver a un nazi dando lecciones de fraternidad universal, ni siquiera a un talibán dando lecciones de tolerancia religiosa, el colmo de la desfachatez, de la ridiculez, de la jeta, es ver a un comunista dando lecciones de cómo dar de comer al pueblo. Pero ahí siguen, redivivos, recién salidos del basurero de la Historia 25 años después (que es un decir, porque todo el rato estuvieron, aunque vestidos de lagarterana). Ahí vuelven con las mismas ganas de siempre de agarrar la vara de mando y la pistola. Si no fuera tan grave, sería el colmo de la risa. Dondequiera que haya triunfado, el comunismo ha llevado consigo la miseria, la tiranía, la mentira y la muerte. Por eso hay otro colmo, si cabe, aún peor: el de aquellos que por miles están dispuestos a votarlo para que gobierne sus vidas y les haga realidad su peculiar versión del cuento de la lechera. El colmo de la estupidez. Para partirse.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Anglomanía y felicidad

Ya no recuerdo de quién era aquella cita, difícilmente olvidable, que leí en mis lejanos tiempos de la universidad: «Sólo los matemáticos son felices». Tal vez siga siendo cierto, pero hoy día yo la cambiaría por ésta otra: «Sólo los anglómanos son felices». Beben y beben de una fuente de inagotable, insondable felicidad.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Tres poemas de Tomás R. Reyes

La piel mentida de los sueños rotos
se instala en el ramaje del deseo.
Esta noche gotean
las uvas del silencio estremecido
y rezuman los siglos su corteza mordida
de savias olvidadas.
El útero del sueño
ha parido otro verso innominado.

--------------------------------------------------

El beso impenetrable de la nada
acampa aquí a mi lado,
junto a las aguas quietas del instante
y su quietud certera
reservada a un silencio de desvíos.

Tus manos domestican las mareas
hechas piedra de siglos, acarician
el tacto de las olas, su delicado encaje
del color desvelado del hueso de los sueños.

Yo sobrevuelo tardes
con las alas de piedra de tus ojos.

--------------------------------------------------

En la noche secreta
tremolan los olvidos
como un lento rocío de desvelos.
¿Qué demencia titila en lo ignorado,
en los susurros huecos del abismo,
en tu mirada ávida de columnas perdidas,
en la música feble del tacto de tus párpados?

La llave de los tiempos
se guarda en el bolsillo de la sombra.
A espaldas de esta noche
—puerta desvencijada por los siglos—
el germen de mis versos se origina.
Es un gozne el olvido,
que se abre al esqueleto de la nada.

¿Qué conducto me lleva, me seduce,
al espejo ochavado de la mañana intacta?
¿Qué bisagra me habla?

Es un lío tremendo.



Tomás Ramírez Reyes, El huerto desechado,
Ediciones de la Ínsula de Sustolá (2010)

domingo, 9 de noviembre de 2014

San Nectario de Egina

Me encuentro anoche, ya de madrugada y buscando otras músicas, este himno bellísimo, Agní Parthene, compuesto por San Nectario de Egina. Al buscar más información, descubro que es un himno moderno, cuyo autor murió en 1920, precisamente el 9 de Noviembre, fecha además de su festividad. Las casualidades no existen.

Enlazo la versión de Petros Gaitanos, la versión en ruso de unos monjes del monasterio de Valaam, ambas extraordinarias, pero encarezco la absolutamente maravillosa de la serbia Divna Ljubojevic. Esto es lo que cantan ella y su coro:

Αγνή Παρθένε Δέσποινα
Άχραντε
Θεοτόκε
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
Παρθένε Μήτηρ Άνασσα
Πανένδροσε
τε πόκε
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Υψηλοτέρα
ουρανών
ακτίνων
λαμπροτέρα
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
Χαρά Παρθενικών Χορών
αγγέλων
υπερτέρα
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Εκλαμ
προτέρα ουρανών
φωτός
καθαρωτέρα
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
των ουρανίων στρατιών
πασών αγιωτέρα
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Μαρία
Αειπάρθενε
Κόσμου
παντός Κυρία
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
Άχραντε Νύμφη πάναγνε
Δέσ
ποινα Παναγία
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Μαρία
Νύμφη Άνασσα
χαράς
ημών αιτία
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
Κορή σεμνή Βασίλισσα
Μήτηρ
υπεραγία
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Τιμιώτερα
Χερουβείμ
υ
περενδοξοτέρα.
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
των ασωμάτων Σεραφείμ
των
θρόνων υπερτέρα
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Σε
ικετεύω Δέσποινα
Σε
νυν επικαλούμαι
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
Σε δυσωπώ,Παντάνασσα
Σην
χάριν εξαιτούμε
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Κορή
σεμνή και άσπιλε
Δεσ
ποίνα Παναγία
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
Θερμώς επικαλούμε Σε
Ναέ
ηγιασμένε
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

Αντιλαβού
μου, ρύσαι με
α
πό τού πολεμίου
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε
Και κλήρονομον δείξον με
ζωής
της αιωνίου
Χαίρε
Νυμφή Ανύμφευτε

viernes, 7 de noviembre de 2014

La tetera orbital

Los grandes escépticos nunca se cansaron de ser irónicos. Nunca se cansaron de cansarnos. En realidad, los grandes escépticos eran tan dogmáticos como falsa su reputada moderación. Aquella su pretendida ironía solía deambular entre el sarcasmo y el golpe bajo, eso sí, en tono menor. Evidencia de ello son sus frutos: el supuestamente aséptico y tolerante Russell engendra a Dawkins, el talibán ateo y comecuras hambriento, nacido —lamentablemente para él— unas décadas tarde, al menos de momento. Ejemplo de esta presunta ironía es la conocida parábola russeliana de la tetera orbital, la cual viene a decir que la idea de que Dios existe es tan inverosímil como la de una tetera de porcelana que girase en torno al Sol describiendo una órbita elíptica allá por los espacios interplanetarios. La pretendida analogía no me parece condenable porque afirme que la idea de Dios es tan infalsable como la de la tetera orbital: es condenable porque encierra la falacia de igualar gratuitamente la probabilidad de que exista esa tetera de sideral porcelana con la probabilidad de que exista Dios. Porque ¿de qué calculo de probabilidades la infiere? ¿Se exhibe alguna prueba? Alguien tan metódico, racional y ultralógico como Bertrand Russell debería ilustrarnos y explicar de qué procedimiento matemático, de qué cálculo extrae esa estimación probabilística. ¿A ojo de buen cubero? ¿A medida de sus prejuicios? ¿La extrae del mismo sitio que aquella otra conclusión suya, cuando afirmó que la solución para la amenaza de Hitler era no la guerra, sino invitar a los nazis a hacer turismo en el Reino Unido? Decididamente, la rigurosidad de los razonamientos russelianos nos autorizan a hacer esta analogía, no menos rigurosa que la de su tetera: «La probabilidad de que los SS se olvidasen de matar judíos después de hacer de turistas por Picadilly es inversamente proporcional a la probabilidad de que Dios exista.»

Yo soy nazareno

No es de extrañar que no lo hayan ni visto ni oído en los medios de comunicación de masas, porque la suerte de los cristianos les importa un pimiento a los presuntos y a menudo coléricos y urgentes adalides de los Derechos Humanos, ya que los derechos suelen ser derechos siempre que sean los de otros humanos. Los fanáticos asesinos del neo Califato cortan las cabezas a los niños cristianos y las exhiben pinchadas en palos, violan a las mujeres y las asesinan o venden como esclavas, a los hombres los cuelgan o los crucifican. Llevan en esa tierra de la antiquísima y bíblica Nínive dos mil años, contra viento y marea de discriminaciones, persecuciones y asesinatos por parte del Islam imperante, que siempre ha sido una religión de poder; son además descendientes directos de los antiguos caldeos, babilonios, asirios. Pero los terroristas del Estado Islámico están haciendo lo posible por que les llegue la hora de optar entre el genocidio o el definitivo abandono de su tierra: el 95% ya han huido de ella. En Mosul, las casas de los cristianos son marcadas con la letra nun, inicial de nasârà (literalmente «nazarenos»), para indicar que ya son propiedad del Estado Islámico. Esa letra, que unos verdugos genocidas pretenden que sea de la ignominia y la vergüenza, y antesala de una muerte segura, como las estrellas de David pintadas por los nazis en las casas de los judíos alemanes, se ha convertido en motivo de orgullo y de resistencia al Mal absoluto; muchos musulmanes, personas de buena voluntad, han secundado un gesto que crece y esperemos que siga creciendo: ostentar el símbolo de la letra nun, nazareno, cristiano, aunque uno no lo sea, en solidaridad con quienes tanto sufren injustamente y tan poco eco encuentran a su intolerable sufrimiento. Yo también soy nazareno.

viernes, 24 de octubre de 2014

Soneto de trece

EL POETA ABJURA DE LA VENERABLE Y
ANTIGUA FILOSOFÍA QUE SE CIFRA EN GASTAR
LA VIDA ENTERA EN APRENDER A MORIR

¿Aprender a morir? Vivir pretendo,
     porque tanto morir me tiene frito.
     Deserto de la armada en que milito
     ha tantos años. ¡Basta ya! Me tiendo
sobre el suelo sin más. En paz entiendo,
     en respirar sin miedo al infinito
     tráfago de tragedias. Necesito
     desnudarme de horrores. Mi alma vendo
por un trozo de tierra sin preguntas
     ni respuestas, por aire no viciado
     y un manojo de sol. Tres cosas. Juntas
recolman mi ambición. ¡Pluguiere al Hado!,
     que de tanto reinar estoy quemado.

viernes, 17 de octubre de 2014

jueves, 16 de octubre de 2014

miércoles, 15 de octubre de 2014

La belleza y la nada

Que aún se perciba, se experimente la belleza —y con tanta intensidad en ocasiones— en estos tiempos del nihilismo, aún nos da un poco de esperanza. La belleza, fiel heraldo resplandeciente del ser, parecía totalmente en retirada. Sin embargo, ¿será posible la salvación, después de todo?

domingo, 12 de octubre de 2014

España

Hoy hay que reclamar la indignación, y hacerlo a voz en grito, a boca llena. Es la indignación un odio súbito, que sólo se moviliza donde aún pervive algo de fibra moral, una mínima carnalidad del ideal que da en clamar por la justicia. Puede, empero, preguntarse: ¿Más odio aún? ¿Más aún en una sociedad saturada de mensajes venenosos, de recalcitrantes sectarismos, de victimismos furibundos e imposibles, de devolución de golpes por aquellos a quienes la vida nunca ha golpeado, de manos manchadas de sangre que brindan sin manchar las copas, de justicieros salvapatrias con coleta, que sí saben su doctrina, ávidos de echar mano a la mordaza —y a la pistola—? Obviamente no es ése. Obviamente no es ése el odio ni ésa la ira ni ésa la cólera, sino la que despierta al fin de tanta mansedumbre, de tanta ovinidad, de tanta consideración mal entendida. Y obviamente no es tampoco la que se echa en brazos del primer demagogo sin escrúpulos que promete el súbito cielo en la tierra. La indignación ha de ser contra todo, para que todo dé un vuelco. Ya no existen atajos. Ya el mal ha llegado demasiado lejos. Sólo un esfuerzo de titanes, unida a la suerte de Lázaro, podría salvarnos. Es ésta una nación empozoñada, enferma, decadente, parasitada por una oligarquía corrupta, inerme en lo intelectual y exangüe en lo moral. No se lo perdono. A ninguno de ellos. Les conocemos nombres y apellidos. No se lo perdonemos porque es inmoral perdonárselo: a los que lo hicieron y a los que dejaron hacer. No se nos olvide ni un sólo día de lo que nos quede de vida. A España la han matado. A España nos han matado. O casi. Pero de quedar algún atisbo de esperanza, no bastará el amor si no es junto a la más viva de las indignaciones para mantenernos aún despiertos. Sólo la cólera y el pundonor —y, pese a tanta rabia, una mente fría como el hielo— puede mantenernos vivos en la esperanza. Como el que ha recibido un golpe tremendo en la cabeza, nuestro sueño es la muerte. Empero, viendo y oyendo y leyendo a tantos melanomíticos neuronalmente inanes, a tantos sediciosos sectarios cuya vida está hecha de la sustancia de la mentira, a tantos hipócritas, a tantos cobardes, a tantos ceporros piji-prisaicos, y, para acabar con el cuadro, a tanto, a tantísimo listillo, ¿de verdad quiero que resucite?, ¿de verdad merecen que resucite?

viernes, 10 de octubre de 2014

Esto es prosa

«Volviendo de Alemania potente hacia España, lugar de pasiones omnímodas, he hecho el alto acostumbrado en Francia, la bien labrada. Y de Francia en París, un nudo de luz.  Y he tenido un momento de lealtad conmigo mismo, y me he preguntado: ¿qué iría yo a ver en medio de esta pródiga luminosidad? París es todo luz. ¿No es esto fatal? Porque yo quisiera ver algo, llevarme al hondón de España una poderosa intuición. Pero no habiendo sino luz en París, no hay nada que ver.

Yo camino, hace años, Europa, como en tiempos remotos mi antepasado Ibn Batuta, que salió de Andalucía con su bastón de viandante y fue por el mundo en busca de los santos de la tierra. Pero un malhadado destino me ha hecho nacer en sazón que Europa se halla horra de santos y llevo a la rastra por las rúas y las calzadas mi bisaco henchido de capacidad de adoración que no he conseguido gastar. En París tampoco hay santos, pour le moment. Al atravesar en un "taxi-auto" la gran ciudad, me ha parecido que atravesaba la mediocridad áurea de que hablaba Horacio.

París se ha convertido en una leyenda desteñida: bajo ella —¿quién lo duda?— prepara la sangre francesa nuevos fermentos, cuyas emanaciones volverán un día a operar sobre la costra del globo. Pero, entretanto, nosotros necesitamos afirmaciones ascendentes.

Y algo así he ido a encontrar —¿quién lo diría?— en casa de un español que habita en París seis meses del año. Este español es Zuloaga.»

José Ortega y Gasset,
principio del artículo «Una visita a Zuloaga»,
publicado en La prensa de Buenos Aires el 4 de febrero de 1912

miércoles, 8 de octubre de 2014

Todo es mentira

A ver, que esto es más antiguo que la tos: si todo es mentira, también es mentira que todo es mentira, y mentira que sea mentira el que todo sea mentira, y así hasta el infinito. Dicho de otro modo, es una frase autocontradictoria y que se autodestruye. A veces conviene también leer a Aristóteles (Metafísica IV, 8, 1012b, por ejemplo) y no sólo a Platón (que, por supuesto, tampoco dijo nunca semejante memez) para no decir chorradas y además repetirlas continuamente.

lunes, 6 de octubre de 2014

viernes, 3 de octubre de 2014

Los pro-muerte

Llamar a las cosas por su nombre es una nota de elemental decencia: para con uno mismo y para con los demás; con respecto a éstos constituye al menos una mínima cortesía. La veracidad es la salud del lenguaje. Quienes no la practican, quienes tergiversan, quienes retuercen torticeramente, incurren en un atentado no sólo de lesa lógica.

Leo en el blog de un ahora prestigiosillo cantomatinal una entrada en la que se refiere a «los mal llamados pro-vida». No hace falta explicar de qué va el caso. Vamos a ver, caballerete, si Vd. está de acuerdo con que a un nonato que sonríe, duerme, da pataditas, tiene uñas, se chupa el dedo y tiene sus extremidades y órganos ya formados, se le clave una aguja en el corazón para inyectarle una solución mortal, y con que, una vez muerto (después de una experiencia no precisamente agradable, pues la criatura, por supuesto, ya siente), se le trocee con una sierra como a un pollo para poder sacarlo en cómodos trocitos, ¿espera que sea a Vd. a quien llamen pro-vida? ¿Es que hemos perdido ya toda humanidad, toda sensatez, todo juicio, todo contacto moral con la realidad?

Evidentemente. Y ya es imposible pedir a estas alturas una elemental decencia, un elemental conocerse (y reconocerse) a sí mismos, a unos aburguesados enfermos de ideología narcisista y sectaria. Sí, aburguesados, en el mismo mal sentido en el que aplican a otros esa misma palabra: acomodados, autosatisfechos, superiores, aborregados, de límpidas conciencias. Séase pro-muerte —mal está— pero séase sincero, y no se nos time con trilerismos semánticos. ¿Es mucho pedirles que imiten a aquel descerebrado o desquiciado o simple amante de la sangre, que gritaba aquel horrendo «¡Viva la muerte!»? Al menos él no engañaba a nadie. Pero sí, definitivamente, es mucho pedirles valor y coherencia a quienes son tan miserables como para defender un crimen tan horrible contra una criatura absolutamente indefensa e inocente.

Y no me vengan con la sobada milonga estilo la muerte es vida y la vida es muerte; no me vengan con que eliminar el «problema» es vida para una mujer sometida a la tremenda, intolerable, inaudita desgracia de tener que responsabilizarse de un hijo, cuando ella misma puso los medios para tenerlo; menos aún me vengan con que la libertad de cada uno incluye el arbitrio de matar a los propios engendros, porque toda libertad absoluta, que no respeta al otro, degenera en la pura violencia, en este caso, en la más cobarde y vil especie de violencia. ¡Váyanse al infierno los pro-muerte y su pestilente aparato de moralina infumable!

¡Y que haya que aguantar sus pretendidos aires de superioridad y progresismo! No, los inmorales no nos han igualao, como decía el famoso tango, en el siglo XXI nos ha superao.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Tò kalón

¿Y qué es por fin la belleza? Al igual que el ser o el bien, es una de esas cosas que todos conocemos, que todos inmediatamente reconocemos, que todos incluso perseguimos, pero cuya definición satisfactoria parece poco menos que inasequible. Pero ¿es que es una cosa la belleza? ¿Son las cosas bellas la belleza, o bien la belleza es trascendente y proviene de un más allá ignoto? ¿O proviene de nosotros mismos? La belleza se nos escurre entre los dedos, aun así todos la seguimos persiguiendo, hasta con desesperación algunos; muchos seres humanos han gastado su vida en esa búsqueda. La puso Dios en el mundo para ser robada, nos recordó Ortega: la intenta robar el artista, la intenta disfrutar —robar a su modo— el que goza la obra de arte. Pero otras veces (las más afortunadas) es la belleza la que nos roba y arrebata hacia una de las mayores experiencias de la vida. Por otro lado, la belleza no está sólo —ni siquiera primero— en el arte... está en la naturaleza. ¿Está también en el alma? Y, después de todo, ¿para qué queremos la belleza? ¿La amamos tanto como se dice? ¿Merece tanto la pena? ¿Es usable como un sofá o un automóvil? ¿Se disfruta como un helado de fresa? El arte produce belleza, ¿la produce igual que se producen alcachofas o tijeras o detergente? Todo arte carece de utilidad, sentenció Wilde. ¿Preferiríamos una batidora a la Venus de Milo? La belleza, como el bien, parece estar en todas partes y en ninguna, incluso en las batidoras. Y, al igual que el bien, la buscamos aun sin darnos cuenta. ¿Qué valor tendría el mundo sin ella?

viernes, 20 de junio de 2014

Greguería sofismática

Los libros suelen durar muchos años más que las personas, luego si estuviésemos hechos de papel seríamos mucho más longevos.

domingo, 15 de junio de 2014

La mamá Estado

¡Cuántos jóvenes y no tan jóvenes hace ya mucho que han superado aquello tan antiguo del papá Estado, el cual se ha transformado por fin en la mamá Estado! Se trata de que proporcione una asistencia perpetua como de chacha servil, una asistencia que no precisa de ser opulenta, a cambio de que sea rápida, cómoda y sin esfuerzo y, sobre todo, gratis total; que cubra automáticamente todos los aspectos de la vida. Exactamente como la de aquella que a muchos les lava la ropa que ellos hubieron previamente distribuido al azar por el suelo de su habitación, la que les pasa bajo cuerda el dinerito para el móvil que el papá no da, y la que les arrima el bocadillo al sofá mientras, repanchigados a todo lo largo, ven el partido o juegan a alguna chominada digital; sí, también como aquélla a la que abroncan y llaman gilipollas cuando las zapatillas Nike (las auténticas del presente año, por supuesto) no estaban previsoramente lavadas para ahora mismo que resulta que las necesito. Sin embargo, lo peor de todo es cuando el padre (que, como la madre, se mata a trabajar para que a su hijo no le falte de nada) pasa a engrosar la lista del paro.

domingo, 8 de junio de 2014

Esto es un soneto

Estos qu'al impio turco, en cruda guerra,
     al moro, al anglo i al escoto airado,
     i vencen al tudesco y al dudado
     francés, i al belga en su cercada tierra,
i los estrechos, qu'el mar hondo encierra,
     sobran, passando por lugar vedado,
     con valor cual vio nunca el estrellado
     cielo, que tantas cosas mira i cierra,
bien muestran en la gloria de sus hechos
     que son tus hijos, ¡ô felice España!,
     onra d'el alto imperio d'Ocidente.
Alabe Roma los famosos pechos
     de los suyos, que nunca (y no me engaña
     el amor) fue a ésta igual su osada gente.


Fernando de Herrera, Versos, III, soneto LXXVI